¡Compártelo! Compártelo

domingo, 17 de marzo de 2013


Foto: Conec.es
El mundo científico tuvo su gran momento de baño de masas cuando el equipo del Gran Colisionador de Hadrones, dio una de las noticias más importantes que la ciencia de la física de partículas nos ha brindado en décadas: el descubrimiento del Bosón de Higgs (o la mal llamada «partícula de Dios»).

La higgsmania tuvo un gran seguimiento por parte de los grandes medios. Durante aquellos calurosos días, el hallazgo de la maldita partícula fue celebrado por todo lo alto, a pesar de que hasta hace poco todavía existían ciertas dudas sobre el hallazgo.

Sin embargo, a la hora de evaluar las consecuencias y el alcance de dicho descubrimiento, el inicial revuelo se apagó repentinamente cuando se dieron cuenta de que ya no habían titulares sensacionalistas para publicar. Los científicos, con su innata prudencia profesional, no satisfacían a los mass media con sus explicaciones técnicas acotadas a lo estrictamente mensurable.

La ciencia-ficción no está tan sujeta a estas limitaciones. Si hubieran querido podrían haber hecho uso de ella para especular con propuestas más espectaculares, pero, en España la ciencia-ficción no existe más que como una imitación superficial de la del ámbito anglosajón, en donde con una simple búsqueda (seguramente en un motor del mismo ámbito) se encuentran referencias desde una entrada en la Wikipedia dedicada en exclusiva a este tema, hasta un artículo de una publicación de sociedad. Habrá que intentar compensar, aunque sea minúsculamente, intentando no limitarse a repetir lo que nos llega desde el mundo anglosajón. Aunque ello implique arriesgarse.

El bosón de Higgs y la ciencia-ficción

Foto: The Guardian

Si recordamos, la nueva partícula era la piececita que faltaba para dar sentido a la existencia de la masa de las partículas, según el modelo que sigue la física. La cuestión que se ha de abordar desde el punto de vista de la especulación en la ciencia-ficción, es qué podemos hacer con esta nueva posibilidad para expandir mediante la extrapolación, los límites de la realidad.

Si el conocimiento del campo electromagnético gracias a Maxwell permitió construir un mundo de ciencia-ficción para los habitantes del S. XIX (desde los motores eléctricos a los más avanzados computadores y dispositivos electrónicos), el conocimiento del campo de Higgs abre un mundo ante nosotros de características totalmente espectaculares.

Imaginemos por unos instantes que somos capaces de alterar en alguna medida, mediante algún dispositivo tecnológico construido a tal efecto gracias a los nuevos descubrimientos, el Campo de Higgs. Para explicar el efecto se comparará con un campo eléctrico: si una carga de este tipo es aislada de un campo de su misma naturaleza, no actuará ninguna fuerza sobre ella. De forma similar, si aislamos una partícula del campo de Higgs, no aparecerá la masa en ella. Lo que en el campo eléctrico implica una aparición de fuerza, en el de Higgs implica la aparición de la masa en aquellas partículas que por su propiedad intrínseca, así lo requieran. Partiendo de estas premisas, básicamente, las maneras de interaccionar con un campo de cualquier tipo son dos:
  1. De forma pasiva: apantallamiento o aislamiento (de un campo previamente existente).
  2. De forma activa: amplificación y/o atenuación (bien de un campo ya existente, o creando uno nuevo)
Siendo como es el Campo de Higgs un campo primordial, es decir, un campo que existe desde la propia creación del Universo y su existencia va unida según la teoría, al propio entramado del mismo permeándolo en su totalidad, no cabe especular sobre la creación de campos de Higgs «nuevos», ya que esto podría equivaler a encontrarnos en un universo alternativo. Bueno, realmente, como poder, si que sería un tema interesante, pero me van a permitir los lectores que lo dejemos para otra ocasión.

(NOTA: lo comentado a continuación es sobre fenómenos físicos FICTICIOS, salvo que se indique lo contrario)

 

    Pseudo-anti-gravedad

    Foto: neetescuela

    Una de las primeras extrapolaciones más o menos evidentes es la de que si somos capaces de variar la masa de un objeto, entonces la atracción gravitatoria ha de variar en consecuencia, por la Ley de la Gravedad de Newton. Según esta, a una misma altura, el peso o la fuerza de atracción gravitatoria que la Tierra ejerce sobre los cuerpos en ella, depende de la masa de estos (como en la tierra se asume que la gravedad es de 1 g, el peso es siempre coincidente con la masa). Si se disminuyera la masa lo suficiente de un contenedor, por ejemplo, podría manejarse fácilmente.

    Pero no sería anti-gravedad «autentica», ya que no se modificaría el campo gravitatorio, sino una de las variables que intervienen.

    Impulso espacial


    Arthur C. Clarke en su excelente novela «Cita con Rama» (nótese que he dicho novela, no «saga»), especula con un gigantesco objeto cilíndrico de origen desconocido que entra en nuestro sistema solar. Para su propulsión, propone un hipotético sistema al que le llama «impulso espacial», que consiste en la generación de un «campo» que desprecia la inercia de la masa que captura en el. Este sistema se diferencia de los conocidos en que en estos siempre hay una «masa reactiva», que al ser expulsada, proporciona un impulso por la ley de acción y reacción de Newton. Si la inercia es ignorada, no es necesaria ninguna masa de reacción. El gigantesco cilindro se movería por el espacio cual partícula subatómica, empujada por mínimas fluctuaciones cuánticas de energía, presentes en todo el vasto universo. Si se entiende el campo postulado por Clarke en esta novela, como uno capaz de anular u oponerse al de Higgs, los resultados serían muy similares ya que al reducirse la masa, la inercia sería igualmente despreciada. En Star Trek se utiliza el artificio de postular un área del espacio-tiempo llamada «subespacio», en donde no existe el límite de la velocidad de la luz. Si bien es un concepto distinto, no deja de ser muy similar la idea de aislarse del espacio «normal» para evitar sus limitaciones.

    Star Wars

    Foto: Houston Museum
    of Natural Science

    Una de las particularidades de la teoría del campo de Higgs es la revisión del clásico concepto de «éter» (descartado en 1887) al compartir la característica de formar parte consustancial de todo el universo. En un artículo anterior ya se comentó algo de la particular forma de navegación existente en Star Wars. En concreto, en el universo representado por George Lucas y expandido por la comunidad de aficionados, se habla del «timón etérico» como parte de dicho sistema de navegación.

    Aunque aún quedaría muy lejos de este artefacto imaginario, la posibilidad de variar la masa junto con el concepto de cantidad de movimiento, permitiría variar la velocidad de un navío espacial. En la mecánica clásica, para frenar un cuerpo es necesario aplicar una fuerza proporcional a la masa, asumiendo siempre que esta es constante. Esta cantidad de movimiento se puede expresar como el producto de la masa por la velocidad. Suponiendo un navío que surca el universo interestelar con una cantidad de movimiento «p» constante, al aumentar la masa, la velocidad debería disminuir en consecuencia. En definitiva, podríamos prácticamente detener la nave sin más que accionar una palanca.

    Viaje a velocidades relativistas

    Foto: fotograma de Star Wars IV

    ¿Hay fotones en reposo? Tan sólo un agujero negro es capaz de aminorar, aunque sea haciendo trampa, la velocidad de la luz en el vacío. Es sencillo entender la teoría de la relatividad de A. Einstein si se asume de entrada este parámetro como constante y finito, el cuál es posible medir. En este vídeo del artículo anterior, se explicaba que una partícula sin masa ha de estar en constante movimiento, y además, al máximo físico permitido. Esto se puede entender de forma muy básica si se tiene en cuenta que para acelerar una masa es necesaria una fuerza igual al producto de ambas. Si la masa es cero, por la división por cero resultante la aceleración debería ser infinita, y por tanto la velocidad también. Como esto no es así, para que la formulación (algo más compleja que un simple producto) se cumpla, el tiempo debería ralentizarse para el fotón, de la misma forma que para un observador externo es la masa del fotón la que aumentará, tal y como se ha comprobado en experimentos en aceleradores de partículas (en este caso, el fotón adquiere masa por un efecto relativista).

    La cuestión es que con masa igual a cero, inmediatamente saldríamos disparados a la velocidad de la luz (al no tener masa las aceleraciones podrían despreciarse). Con un campo o pantalla que nos aislase lo suficiente del campo de Higgs, se produciría un efecto similar. Esto no sería un viaje FLT (Faster Than Light), pero llama poderosamente la atención la similitud con los saltos al «hiperespacio» habituales en sagas como Star Wars o Galáctica. Eso si, cuidado con lo que tengáis delante.

    Superman


    Tal vez resulte sorprendente la gran cantidad de cosas espectaculares que podrían hacerse si pudiésemos alterar la masa de los cuerpos. Los que alberguen todavía cierto razonable escepticismo, puede que les resulte interesante este estudio del matemático y físico teórico Ben Tippet, el cuál ha desarrollado (supongo que en su tiempo libre, claro) una teoría unificada de los poderes de Superman, que debería toda su capacidad a una única habilidad: la de poder variar la masa inercial de las partículas. Lo más curioso es que este estudio es de hace más de cuatro años.

    Fuentes y enlaces relacionados


    Artículo publicado posteriormente en el Portal Planetas Prohibidos el 20 de marzo de 2013

    Publicado por Lino Moinelo a las 21:03
    Etiquetas: ,

    0 comentarios  


    votar

    ¡Compártelo! Compártelo

    sábado, 20 de octubre de 2012


    El «teologo» de los Cylones de la moderna GalacticaLa cuestión de cuál es el papel que en la ciencia-ficción desempeña la religión suscita algunos enconados debates. Al parecer, algunos prejuicios y cierta antipatía a determinada jerarquía eclesiástica que ostenta un monopolio de la religión al que estos críticos no hacen seguramente más que fomentar, junto con un positivismo científico excesivo, lleva a opinar a algunos que los seres místicos no tienen cabida en el género.

    Un ateísmo militante frente al puritanismo inherente de la cultura norteamericana y la anglosajona por extensión (lugares de donde provienen la mayor parte de la influencia cinematográfica y cultural actual), que acostumbran a impregnar sus producciones de cierto mensaje místico-religioso, agrava esta discusión. Como el caso del polémico final televisivo que decidieron darle los guionistas y productores de la moderna serie Battlestar Galactica.
     
    Nada mejor que ver como la propia ciencia-ficción, siempre atenta a las vicisitudes por las que pasa nuestra especie, ha tratado este polémico asunto.

    Frank Herbert
     
    Frank Herbert, autor de la saga «Dune» En la magistral obra Dune (1965), Frank Herbert sorprendía a la comunidad internacional literaria con una ciencia-ficción en la que las proezas tecnológicas no ocupaban el papel principal que habitualmente tenía en las obras del género, sino que quedaban relegadas a un segundo plano en la trama. En este universo imaginado por Herbert, la humanidad, a pesar de haber logrando expandirse por el universo conocido merced a dichos avances, se organizaba alrededor de señores feudales que ocupaban planetas enteros y con una jerarquía religiosa que ostentaba un privilegiado poder merced a la situación producida tras una revolución religiosa, la Yihad Butleriana, que expresaba un explicito rechazo hacia toda esa tecnología debido a las consecuencias que la humanidad sufriría de su uso descontrolado, llevándola a una decadencia solo sofocada gracias a la revuelta religiosa y la conversión de la sociedad a la nueva Fe.
     
    Grupo de guerreros Fremen y su lider (escena de la versión cinematográfica de David Lynch) A través de este escenario, su autor nos muestra ya en aquella época algunos de los más grandes y graves problemas que hoy en día afectan a la sociedad occidental: además de los efectos que la dependencia de las drogas para aumentar el rendimiento pueden producir en el ser humano, o la similar dependencia que occidente tiene del petróleo proporcionado por dictaduras de medio oriente; en la Saga Dune se observa otro concepto importante relacionado con el fundamentalismo religioso, el otro gran problema: la fe ciega de los Fremen en la llegada de un mesías salvador con capacidad para llevar al pueblo nativo del planeta de la especia melange y los gusanos gigantes, a la tierra prometida.

    Esto, que para muchos es una superstición inútil y falsa, Frank Herbert lo plantea de la siguiente manera: ¿no fue realmente esta Fe inquebrantable, la que finalmente posibilitó la llegada de su mesías, el Kwisatz Haderach, un ser humano con capacidades especiales producto de selección genética y modificado por la especia, que pasaba por allí? ¿no es esta fe mística y sin necesidad de explicación racional, la que une a los humanos en la cruzada contra los ordenadores y se libra así de su extinción como especie, o que permite a los fremen derrotar a los temibles guerreros Sardaukar del emperador? En Dune, su autor nos muestra la importancia de La Fe, como algo que poseería un valor por si mismo con capacidad para mover montañas, aunque no requiera de ninguna explicación ni justificación para el que la profesa.
     
    Concepto artístico de un guerrero Sardaukar, del dibujante Francés MoebiusHerbert insistiría con el tema pocos años después, y antes de acabar la que vendría a convertirse en una de las más impresionantes sagas de la literatura, especula en su obra menor Los creadores de Dios (1972) con una sociedad que piensa que los Dioses son un tipo de criatura más que puede ser creada si se conocen las técnicas adecuadas, confundiendo lo profano con lo que antiguamente la humanidad había considerado como místico, que no era más que una definición ideada como consecuencia de la ignorancia sobre las fuerzas que se manejaban.
     
     
    Portada de una de las ediciones de Solaris, de Stanislav Lem El planeta Solaris es objeto de estudio desde hace décadas por parte de los científicos humanos, sin que puedan determinar la naturaleza de las reacciones que se observan sobre la superficie del mar protoplasmático que cubre toda su extensión. Kris Kelvin, el científico enviado para averiguar el extraño comportamiento de los tripulantes de la más atrevida misión de exploración del planeta, descubrirá finalmente la verdadera condición de lo que hay tras la actividad del misterioso océano. En esta magnifica obra del escritor de origen polaco Stanislav Lem, se muestra como en el vasto universo aún por conocer, pueden existir formas de vida y entidades dotadas de inteligencias completamente inimaginables para la mente racional de los seres humanos, pero que sin embargo, aunque en la obra no se menciona explícitamente, se han venido representando en forma de dioses desde el principio de los tiempos.

    Conclusión
     
    «Galactus», ser que habita en el cosmos desde antes de su creación en el «Big Bang», equivalente a lo que desde un punto de vista místico se le llamaría Dios y habitual en los cómics de supeheroes La diferencia entre el misticismo y la especulación científica, puede que consista tan solo en un matiz cultural provocado por las enormes diferencias coyunturales de las distintas épocas. ¿Que otra explicación podían darle las personas a la lluvia o al viento, en épocas donde ni siquiera se conocía lo que era la presión atmosférica, o ni siquiera se sabía lo que era el aire? ¿que explicación se le podía dar al fuego, algo tan excepcional en aquellos tiempos y que los seres humanos manejaban sin comprender en absoluto lo que había detrás de él, sino que había sido robado a los dioses? En la Grecia Clásica, lugar donde se fraguaron la filosofía, los sistemas políticos actuales y parte de la ciencia moderna, explicaban los aparentes caprichos meteorológicos al Dios Eolo, lo que no les impidió, ni a ellos ni al resto de las culturas que dominaron el mediterráneo con creencias equivalentes, fundar un imperio económico que a la postre, posibilitó la creación de la cultura occidental.
     
    La religión sea tal vez una consecuencia inevitable de la imaginación humana, que necesita ponerle cara a las fuerzas que intervienen a su alrededor y para ello crea imágenes de seres antropomórficos o entidades multiformes con superpoderes, cuyo límite solo estaría impuesto por la cultura o prejuicios de la época.

    Puede que, tal vez en el fondo, las religiones no sean más que lejanas historias de ciencia-ficción.
     
    Enlaces

    [Nota: este artículo se publicó inicialmente el 30 de julio de 2009, siendo retocado y publicado de nuevo en su forma actual]
    Leer más...

    Publicado por Lino Moinelo a las 12:31
    Etiquetas: , , , ,

    15 comentarios  

    ¡Compártelo! Compártelo

    sábado, 29 de septiembre de 2012


    Fuente: ¿como actuaría
    Batman frente al
    movimiento Occupy?
    El estreno en la gran pantalla de la tercera parte de la trilogía de Batman ha suscitado algunos comentarios y artículos por parte de personas de ambos lados del océano, que han querido ver una carga crítica e incluso difamatoria de la película hacia el movimiento Occupy Wall Street (el equivalente norteamericano del 15M español). Me ha parecido relevante por cómo la coyuntura política puede influir a la hora de percibir el mensaje de una película, la cuál estoy bastante seguro que de haberse estrenado en otro momento no habría ocasionado estas reacciones. Por este motivo he decidido compartir mi impresión sobre el tema, y pienso que muchos de estos comentarios críticos son debidos a algunas aparentes analogías.

    [Atención: contiene «spoilers»]

    Las falsas analogías


    El problema fundamental de está película y que al parecer, suscita las críticas por su negativa relación con el movimiento Occupy, es que las escenas de la película que pueden recordar al conocido movimiento, son siempre protagonizadas por Bane y sus secuaces. «Los malos», para entendernos.

    Si realmente hicieron la película para metese con los Occupy, esta sería la manera más obvia y burda que se me ocurre. La comparación en este caso resulta contraproducente, ya que en ningún momento de la película se esconde que los que someten a Gotham son auténticos terroristas, mientras que sobre el movimiento Ocuppy, no escucharemos cosas peores que las delaraciones de Miller. Por fuertes que estas sean, están muy alejadas aún de la definición de lo que conforma claramente Bane y sus secuaces: un grupo terrorista claramente organizado que intimida a la población con amenazas de muerte y que dispone de armas acorazadas y entrenamiento militar.

    Esta situación me resulta muy parecida a la que se suscitó con El Código Da Vinci y los albinos. En la película aparece uno de ellos que resulta ser un asesino. Algunas agrupaciones de afectados por esta alteración genética se sintieron ofendidos por esta asociación. Aunque encuentro comprensible que pueda molestar, creo que en ningún momento pasó por la cabeza de nadie que los responsables de la película pretendieran ofender a estas personas.

    Si se encuentra alguna alguna relación de este tipo, no queda más alternativa que pensar en alguno de los factores mencionados: que la historia hiere sensibilidades y la respuesta es fundamentalmente visceral. Pero, ¿por qué?

    Asalto a la bolsa

    Bane en la Bolsa de GothamEl movimiento Occupy se diferencia del 15M en que no está en contra tanto del sistema político, como del sistema financiero representado por la Bolsa de Wall Street. Tras las actuales revueltas en contra del sistema, los ataques de cualquier tipo al edificio financiero, ya sean con tirachinas que con tanques acorazados, están monopolizados por cierto tipo de defensores del movimiento Occupy.

    Cargas policiales

    La defensa del edificio de Wall Street por parte de unos policías que no hacían sino que cumplir ordenes al servicio del orden establecido, los convierte ya en enemigos del movimiento. Que en la película aparezcan cómo héroes dando sus vidas por restablecer un sistema cargado de defectos, en lugar de otro con tantos o más defectos todavía y con ausencia de libertad, no gusta a los revolucionarios. Resulta preocupantemente revelador que no se vea la diferencia.

    La actitud de «el pueblo»

    Desastre en el estadio de Gotham, lo que podría considerarse un símbolo del capitalismoSupongo que no queda claro en la película. La explicación de porqué la población no mueve apenas un dedo en contra de los terroristas es la siguiente: al principio de la misma raptan a un importante científico, el cuál era el único conocedor del funcionamiento de un novedoso reactor de fusión. De ahí su importancia. Ante la mirada de la mayor parte de la ciudad de Gotham, en un multitudinario acto en un estadio de fútbol americano, dicho científico es asesinado por Bane. A continuación, este explica la amenazadora situación ante la atónita mirada de todos: una bomba basada en el reactor de fusión ideado por el único y fallecido científico capaz de desactivarla, está a punto de estallar. Si alguien sale de la ciudad la bomba será activada por un detonador que está en posesión de alguien cuya identidad no es revelada. Bane miente, la bomba va a estallar de todas formas y no existe tal detonador, pero lo importante es el efecto que causa sobre una población desconocedora de la verdadera intención de Bane. No salir de sus casas.

    Jack Vance nos muestra una situación con grandes paralelismos en su trilogía llamada con el revelador nombre de Los Hombres Libres (o Ciclo de Durdane). Un dictador llamado El Hombre sin Rostro, debido a que nadie sabe quien es, mantiene sometida a toda la población merced a un dispositivo en forma de collar que desde niños les es implantado en el cuello. La simple amenaza de morir decapitado representa una atroz manera de vivir subyugado, sin que aparentemente exista otra forma de cohacción directa. El paralelismo consiste en que en ambos casos no se conoce al responsable de un peligro que puede provocar la muerte inmediata. Al no ser capaces de personalizar en nadie en concreto, la población se entrega a un nihilismo deprimente. Respecto a cuales fueron las motivaciones de Vance, desconozo si está en contra de los Occupy, pero imagino que no pensaba en ellos.

    La energía limpia

    El reactor de fusión... ficticioEl utilizar un reactor de fusión como una bomba parecer ser que ha molestado a algunos. Los reactores de fusión actuales no representan peligro alguno en este sentido. Los más parecido que se conoce es la Bomba H (de FUsión de átomos de hidrógeno), la cuál se logra detonando en primer lugar una bomba A (de FIsión de átomos de uranio o plutonio). Por tanto, algunos lo consideran una difamación en contra de la energía de fusión, que para cierto sector constituye la energía limpia alternativa del futuro. El problema es que el reactor de fusión de la película es un tipo nuevo completamente distinto del actual, y por supuesto, completamente ficticio. No es más que un recurso habitual en la ciencia-ficción para, como dice Nolan, simplemente contar una historia. Por tanto, las analogías tendenciosas son una vez más producto de la imaginación del espectador que le duele que utilicen a sus «creencias sagradas» como vehiculos de destrucción.

    Tal es así que parece ser que la FUsión no es esa panacea en la que algunos confían de forma ciega. Según algunos estudios, proyectos como el ITER no parece tener fin y el número de dificultades y de inconvenientes hace dudar seriamente no ya de su viabilidad, sino de la conveniencia social de destinar fondos a esta causa en lugar de a otras cuyo beneficio puede ser mas inmediato, como las energías alternativas. No acaba aquí la cosa, ya que aún siendo finalmente acabado un reactor rentable y viable de fusión, sólo las grandes potencias podrían llevarlo a cabo. Por tanto, representaría un motivo más para aumentar la gran brecha energética existente entre los paises del primer y tercer mundo. Lo que son las cosas, al final resulta que Batman es más ecologista e igualitario que la propia Miranda.

    El juicio «popular»

    Cillian Murphy como el Espantapájaros -juez
    Uno de los pasajes más llamativos y que evidencian el carácter simbólico de esta última entrega de «El Caballero Oscuro», es el juzgado en donde «El espantapájaros» actúa a modo de juez y jurado desde una montaña de libros legales, en una gran e imponente sala. Ni que decir tiene que el juicio es una pantomima engañosamente solemne, en donde se «ajusticia» a los «obstáculos» del nuevo régimen, en este caso, los antiguos socios de los que se había obtenido financiación.

    Estos aparecen como unas pobres victimas que acaban siendo asesinadas, sin posibilidad de defensa alguna, cuando todo el mundo sabe que estos malévolos empresarios y banqueros, merecen la muerte más miserable. Es lo «normal».

    Perdón por la ironía. Una cosa es que esta gente sea de baja catadura moral, gente sin principios ni escrupulos, que venden a su madre por un buen contrato financiero. Y otra muy distinta es que haya que matarles a todos. Pero ya saben, o estás conmigo o...
     

    Conclusión


    Ser objetivo y neutral, si es posible, en un mundo dividido económica y políticamente significa ir por el camino más difícil, ya que no se contenta a casi nadie. El caballero oscuro: la leyenda renace, no es un alegato a favor del movimiento Occupy, pero que no esté a favor no significa que esté en contra. Los aficionados al «estas conmigo o contra mi» no lo van a entender.

    Percibir la critica negativa hacía el conocido grupo activista, dependerá de los prejuicios, de las limitaciones, o de la precipitación a la hora de interpretar la película. La «mala propaganda» que pueda suponer en contra del movimiento será proporcional al grado de identificación de un grupo de terroristas organizado; con la de un movimiento popular, heterógeneo y caótico. Es decir, poca, por no decir ninguna.

    Recordando las palabras de Christopher Nolan, en la cinta se cuenta una historia teniendo como telón de fondo varias cuestiones políticas de actualidad. En ella, los polis son los buenos, no perfectos pero buenos, como en la práctica totalidad de peliculas de Hollywood. Tampoco vayamos a pedirle peras al olmo.

    ¿Se realiza apología de un sistema político y financiero corrupto, que es contra el que se opone Bane, aunque con unas motivaciones ilegítimas? Pienso que no. La trayectoria de la trilogía muestra claramente una lucha en contra de la corrupción y el crimen. Es absurdo pensar otra cosa. Que en esta entrega se haga una visión desde otro plano no significa que hayan dado un giro de 180º.

    Es posible que esta visión de fondo sea conservadora, no favorable a las revoluciones. Es cierto que en todo momento colocan a los Ocuppy en odiosas comparaciones. Pero las diferencias de los protagonistas con el citado movimiento son tan obvias, que tal vez, en lugar de difamación, lo que se intenta en la película es invitarnos a la reflexión.

    Enlaces


    Artículo publicado también en Planetas Prohibidos el 9 de septiembre de 2012
    Leer más...

    Publicado por Lino Moinelo a las 19:30
    Etiquetas: , , ,

    0 comentarios  

    ¡Compártelo! Compártelo

    viernes, 28 de septiembre de 2012


    Batman adquirió en la década de los 80 el aire oscuro y trágico que actualmente refleja, alejándolo de aquellas operetas algo absurdas e incluso ridículas en ocasiones, que la pareja de Batman y Robin protagonizó en los 60.

    Uno de los responsables de esta renovación es el reconocido dibujante y guionista de cómics Frank Miller. Se dice que Christofer Nolan se basó para la tercera parte de su trilogía (The Dark Night Rises), en el cómic The Dark Night Returns de dicho autor, entre otros.

    Aunque ignoro si el director deseó plasmar en ella la posición ideológica del famoso dibujante y guionista, ésta ha sorprendido en cierta medida, sino por su color, si por su dureza. Este señor calificó de la siguiente manera al conocido movimiento Ocuppy Wall Street norteamericano:
    "Occupy" no es más que una manada de borrachos, ladrones y violadores, una multitud ingobernable, alimentada por la nostalgia de la era de Woodstock y falsa justicia podrida. Estos payasos no puede hacer nada sino dañar a Estados Unidos.

    No obstante, según las mismas fuentes otro de los autores en los que Nolan se ha basado, en este caso para la segunda parte (The Dark Night), es el también guionista Alan Moore (de su cómic The Killing Joke) con un prestigio equivalente o mayor incluso que Miller. En este caso, Moore destaca por ser opuesto en cuando a su opinión (y por lo visto, bastante más moderado):
    “Occupy es sólo gente recuperando los derechos que siempre debieron ser suyos”


    [Atención: contiene «spoilers»]

    Batman: la leyenda renace


    Esta tercera entrega partía con la misión de cerrar el ciclo del héroe y dejarlo convertido en una leyenda sobre la que pudieran derivarse las conocidas historietas de los cómics. Lo consigue, aunque con demasiados giros forzados e incómodas incertidumbres:

    • La caída y posterior ascensión del mito heroico se intenta articular a través de una «caída en un pozo» y posterior salida del mismo, el cuál es una prisión de lo más peculiar (obviamente, su significado es simbólico). Hay que añadir la «milagrosa» curación de la pierna, que hasta ese momento le hacía andar en bastón o con un arnés especial.
    • Bane pasa de ser un aspirante a villano digno sucesor del Joker, a convertirse en un pelele una vez se conoce la verdadera condición de la ultra-ecologista Miranda. Si bien esto es admisible, no deja de parecer un desperdicio.
    • El final de la película recuerda al bucólico final-pegote de la primera versión de Blade Runner, por estar rodeado de extrañas incógnitas sin resolver, que no acaban de cuadrar con el resto del metraje.

    En definitiva, para tratarse de una película de súper-héroes el resultado es digno y estéticamente más fiel al cómic. El problema lo tienen (tenemos) los que la comparan con la segunda parte, que esperaban una continuación de su coherencia y realismo.

     

    La carga política


    Es admisible que una obra refleje la orientación ideológica de los creadores y responsables que hay detrás de ella. Lo denunciable es que lo hagan de forma engañosa o parcial, pretendiendo llevar a cierto terreno al espectador. Es decir, de manipularle.

    A grandes rasgos las orientaciones ideológicas existen de forma similar a como existen las religiones: si fuera posible refutarlas no existirían. Entran en el terreno de lo no falsable. Personalmente no creo que exista ninguna ideología que suponga la solución a todos los males de la Humanidad. Para empezar, porque nuestro principal mal somos nosotros mismos. Por tanto, todas la ideologías pueden tener presupuestos válidos, siendo en su aplicación práctica cuando comienzan a salir los problemas. Aquí es cuando el dogma ideológico y su falta de objetividad comienza a aflorar y estos problemas se ignoran. A esto se le añaden vicios típicos como el maniqueísmo y la manía de simplificarlo todo a un «o conmigo o contra mi». Cuando esto confluye, se sobreviene el enfrentamiento en interminables discusiones de besugos.

    Para analizar la carga política de Batman hay que tener en cuenta pues estos dos factores: uno), si nos molesta o no el mensaje y dos), en caso de que nos moleste, si lo hace por no coincidir con nuestro parecer particular o en cambio, por ser un mensaje confuso, incoherente o engañoso. Antes de hacer ninguna apreciación precipitada, lo más acertado parece que es partir de la opinión de los propios responsables. Nolan ha afirmado que no se ha pretendido utilizar la película para la crítica hacia ningún grupo concreto (la traducción es mía, lo siento):
    He tenido numerosas conversaciones con personas que han visto la película al revés. (...) Planteamos un montón de preguntas interesantes y las dejamos en el aire, simplemente como telón de fondo. Lo que realmente estamos tratando de hacer es mostrar las grietas de la sociedad, mostrar los conflictos en los que alguien podría incidir para dividirla. Se pueden obtener interpretaciones muy diferentes de lo que la película está apoyando o dejando de hacer, pero no se trata de nada de eso. Se trata simplemente de contar una historia. Si usted me dice: "¿Ha hecho una película con la intención de ser crítica con el movimiento Occupy Wall Street?" - Bueno, obviamente, eso no es cierto.  
    Chistopher Nolan (declaraciones a la revista Rolling Stone)

    En mi opinión creo que lo que ocurre es exactamente eso: se trata de contar una historia con determinadas conexiones con la actualidad, para una mejor identificación del espectador, ni más ni menos.  Puede resultar interesante buscar algún tipo de mensaje político el cuál, sea intencionado o no, puede existir. Batman ha pasado del puro y simple entretenimiento, a lograr despertar en la sociedad reacciones más viscerales. Tal vez demasiado.

    (continua en Ocuppy Gotham)


    Publicado posteriormente en Planetas Prohibidos el 30 de septiembre de 2012
    Leer más...

    Publicado por Lino Moinelo a las 19:00
    Etiquetas: , , , ,

    0 comentarios  

    ¡Compártelo! Compártelo

    sábado, 5 de mayo de 2012


    "Los Vengadores" originales. O casi.En artículos anteriores analizaba la por aquel entonces incipiente "fiebre" de adaptaciones de superhéroes al cine. Quedaba por venir desde entonces, si no recuerdo mal: Batman: el caballero oscuroIron Man 2, Linterna Verde, Capitán América, Thor; dentro de poco los reinicios de Spiderman y Superman, y por supuesto, Los Vengadores.

    Decía en aquellos momentos que el género de los superhéroes no estaba viviendo unos buenos momentos, citando como principal evidencia la compra de una compañía insignia de este género como (¿sigue siendo?) MARVEL, por otra de características tan peculiares como la Disney, especializadas en aprovecharse de el público infantil. Esta situación no parecía presagiar nada bueno.

    Sin embargo, el gran éxito que merecidamente está cosechando en los cines esta adaptación del famoso grupo de superhéroes  (que cumplirá nada más y nada menos que 49 años en septiembre), y la euforia de los que llevan tanto tiempo esperando una adaptación de características épicas como la mencionada, puede hacer pensar que el genero de superhéroes tiene para rato. Probablemente sea así, pero antes de lanzar las campanas al vuelo, pensemos detenidamente.

    Que una idea que surgió hace 50 años sea lo que ahora esté triunfando en las grandes salas comerciales, no es tan buena noticia. No estoy seguro que lo sea ni para el propio género de los superhéroes. Es más bien una constatación de varias cosas:

    • Cambio de modelo o inversión: el paso hacia las series de TV del peso del esfuerzo creativo que hasta ahora era característico del cine, mientras que en este medio se suceden las precuelas, secuelas y "spin-offs" de personajes y temas provenientes de otros ámbitos, "serializándose" en las grandes pantallas definitivamente la practica totalidad de los éxitos.
    • Cura paliativa temporal para los superhéroes: que se estén reviviendo en las grandes pantallas ideas de hace medio siglo, es un "balón de oxigeno" que de momento, no hace otra cosa que retrasar el "momento final" en donde habrá que hacer frente a "la crisis".
    • Rescritura al son de las necesidades comerciales de taquilla de las principales señas de identidad de las más famosas sagas de superhéroes de cómics, que incapaces de evolucionar, han de depender de los éxitos comerciales cinematográficos más que en el propio atractivo.

    Por otro lado, es una forma de que las nuevas generaciones disfruten de este género. Los hábitos actuales distan seguramente mucho de los que teníamos hace 40 años, época en la cual nos teníamos que contentar con el "esfuerzo de leer" tebeos, y alguna que otra serie de tv. En este sentido, está por ver si en esta época de crisis, la justificación sociológica que siempre han tenido los héroes mitológicos desde que existe la Humanidad, encuentra en esta moda una salida adecuada. Si me perdonan los lectores que me autocite, me gustaría recordar lo que comentaba hace año y medio, allá por diciembre de 2010:
    Vivimos una nueva era del género súper-heroico, que tal vez sea la última. Queda ver cuando se agotará definitivamente su uso comercial y el actual culto al héroe pase de nuevo al olvido (...) Cuando llegue un Quijote que los desmitifique definitivamente significará que el mundo a nuestro alrededor estará cambiando y ya no los necesita. De no ser así, a buen seguro que otro tipo de héroes los sustituirá.


    Lo dicho. Veremos que viene tras Los Vengadores cuando su tirón comercial no sea el mismo. Veremos qué héroes los sustituyen si somos capaces de crear unos nuevos, o se deberán reversionear los mismos. Todo esto por supuesto, si dentro de unos años los seguimos necesitando.

    Artículo publicado originalmente en el blog Planetas Prohibidos el 1 de mayo de 2012
    Artículo publicado posteriormente en El Sitio de ciencia-ficción el 5 de mayo de 2013
    Leer más...

    Publicado por Lino Moinelo a las 12:35
    Etiquetas: ,

    0 comentarios  

    ¡Compártelo! Compártelo

    miércoles, 4 de abril de 2012



    Para no heredar continuamente la deuda que necesariamente se contrae cuando decides llamar a un blog de igual forma que un libro, como en este caso, he decidido cambiar el nombre del mismo por el que pueden comprobar en la cabecera: Al final de la eternidad.

    El resto de direcciones, canales de suscripción, etc, queda exactamente igual. No he cambiado a otro nombre más distinto, para poder continuar con el resto de configuraciones como hasta ahora.

    El homenaje y la inspiración (obviamente), continúan recayendo en la misma obra de Isaac Asimov. El resto trata, como siempre, de la ciencia-ficción. 

    Espero que les guste.


    Leer más...

    Publicado por Lino Moinelo a las 19:40
    Etiquetas: ,

    0 comentarios  

    ¡Compártelo! Compártelo

    sábado, 17 de marzo de 2012


    image Las diferencias que a la luz de la ciencia actual existen entre una máquina inteligente (o que pretenda serlo) y un ser humano, parece que van a existir durante mucho tiempo ,hasta que se produzca el descubrimiento de alguna nueva técnica de construcción y programación de ordenadores completamente distinta de la actual, y aún por conocer.

    En el ámbito de la especulación de las relaciones entre el ser humano y esos entes artificiales creados a su semejanza, Isaac Asimov es probablemente uno de los autores de ciencia-ficción más conocidos por su aporte a dicha área del género, sin olvidar a Philip K. Dick o a la propia Mary Shelley, que trataron el aspecto más oscuro o dudoso de los límites éticos de la ciencia. Las famosas Tres (más una) Leyes de La Robótica, así como unos personajes basados en robots cuyo protagonismo en la obra del buen doctor es fundamental, son algunos de los principales iconos reconocibles en este aspecto.

    avances-inteligencia-artificial Hay que decir que la visión de estos grandes autores de la ciencia-ficción era opuesta en algunos aspectos relacionados con la cibernética y la inteligencia artificial: Isaac Asimov cuenta en algunos trabajos suyos de divulgación, otra de las facetas reconocidas de este prolífico escritor, que la emulación del cerebro era tan solo una cuestión de tiempo y de tecnología. Suponía que la recreación del hardware, esto es, obtener mediante la tecnología un dispositivo que albergara la misma capacidad que todo el conjunto de neuronas del cerebro, sería suficiente para obtener algo muy similar a este órgano humano, que solo requeriría complementarlo con la programación adecuada. Dick o Shelley sin embargo, admitiendo igualmente la posibilidad de alcanzar la recreación o emulación de la mente humana, no eran tan optimistas con el resultado y cuestionaban la ética del fin a alcanzar.

    No obstante, por lo general se coincide en dejar un estrecho margen insalvable que diferenciaría a los robots humanoides de sus homólogos naturales: la intuición, la empatía o cualquiera que sea esa chispa divina (sic) que nos diferencie. La aparición del término «no computable» gracias al trabajo de Alan Turing, ha dado carácter científico a esta diferenciación, y es la causa de muchos quebraderos de cabeza para los actuales investigadores en Inteligencia Artificial.

    Stanislaw Lem Pero si hay un autor que ha mostrado su pasión por descifrar qué dificultades existirían y cómo sería un hipotético encuentro entre la especie humana y algún otro tipo de inteligencia, sea biológica o mineral, mecánica o energética, natural o creada por el propio ser humano, ese no es otro que Stanisław Lem (1921-2006). Desde sus Fabulas de Robots, hasta Fiasco, pasando por la conocida Solaris, Lem ha tratado este tema desde todas sus posibilidades, normalmente con una visión pesimista por la posibilidad de lo traumático y complejo que un hipotético encuentro de este tipo podría llegar a ser, pero con gran profundidad filosófica y científica.

    Portada de Fiasco, Ed. Alianza Editorial Gracias a una recomendación del compañero Guillermo (Atreus), he descubierto a Fiasco, la última y más madura de las novelas de Lem mencionadas. En esta obra, el autor de origen polaco hace un derroche calculadamente excesivo de facultades descriptivas, de imaginación y de conocimientos. Aunque la novela trata del intento de la especie humana en contactar con otras inteligencias en el universo, Lem no pasa por alto el contacto con las inteligencias creadas por el mismo. Esto es así hasta el punto de que probablemente se encuentre en esta obra la mejor conversación entre un humano y una inteligencia artificial en el género de la ciencia-ficción, que logre reflejar tanto desde un escrupuloso punto de vista científico, hasta el meramente intuitivo, las diferentes capacidades y los respectivos límites de cada una de las mentes en cuestión: la del Hombre y la de la Máquina.

    Artículo publicado posteriormente en el Sitio de Ciencia-ficción el 15 de abril de 2012
    Artículo publicado posteriormente en el Portal Planetas Prohibidos el 15 de septiembre de 2012
    Leer más...

    Publicado por Lino Moinelo a las 18:11
    Etiquetas: , , , ,

    0 comentarios  

    ¡Compártelo! Compártelo

    miércoles, 22 de febrero de 2012


    Gaff, el enigmáticoUn amable lector comentaba sobre un artículo que escribí de Blade Runner (BR), que era demasiado «enciclopédico». Que deseaba saber más sobre mi opinión, mi valoración personal.  Aunque agradezco a este lector su interés, lo cierto es que para mi, las opiniones personales son el último recurso al que hay que acudir. Para ser breves, hay un dicho que expresa de forma muy gráfica lo que quiero decir:

    las opiniones son como los culos: cada uno tiene el suyo

    Es por esto por lo que procuro mantener toda la objetividad que puedo. Sin embargo, gracias a un excepcional «artículo total» del compañero Guillermo (Atreus),  sobre la adaptación cinematográfica de la novela de Philip K. Dick, no puedo resistirme a aclarar ciertas cosas que a pesar de todo, pienso que quedan sin explicar. Así que arañando tal vez algo de mi subjetividad, o puede que no, voy a intentar ponerle remedio.

    La parcialidad

    No voy a discutir que BR es una gran película. Al menos así parece demostrar la influencia que ha tenido en la cinematografía posterior y en una buena parte de la ciencia-ficción. La postmodernidad, el ciberpunk, beben de su estética y de cierto mensaje pesimista.

    LA, 2019Cada autor tiene libertad a la hora de escoger el ambiente y el mensaje que desea transmitir. La misma que tenemos los aficionados y seguidores para «opinar» sobre ello. El mundo que se nos presenta en BR es un mundo decadente hasta el límite de que todos los que aparecen en la obra son, o cómplices de la situación, o victimas más o menos inconscientes del sistema. Nadie, absolutamente nadie de los que aparecen en la película parece que pueda ofrecer alguna alternativa a la deprimente y generalizada situación de Los Ángeles , en el año 2019.

    Esta característica suele ser común a todo el género del ciberpunk: un regodeo en la decadente forma en la que la especie humana hace uso de la tecnología. El «problema», por decirlo de alguna manera, es que esto no es realista por tratarse de una excesiva extrapolación en un sólo sentido. Por tanto, se desvía de una de las principales señas de identidad de la ciencia-ficción: la búsqueda de la verosimilitud.

    Aunque los héroes no son más que mitos, no se ha de ignorar que en determinadas situaciones un individuo puede demostrar actitudes heroicas. Tampoco se ha de pasar por alto la existencia habitual de grupos de activismo que muestran interés en arreglar las cosas, o en general, que se oponen por unos motivos u otros, a la situación imperante. En muchas ocasiones, cuanto peor se ponen las cosas, puede acabar saliendo algo de dentro de nosotros que haga mantener la esperanza en la especie Humana. Todo esto no se vislumbra ni tan siquiera en BR, quedando empapada de un derrotismo irreal, puede que hasta enfermizo. No era necesario que mostraran al clásico rol heroico «hollywoodiense», pero aunque es una adaptación libre de la novela Sueñan los androides con ovejas eléctricas(Philip K. Dick, 1968), pienso que la han contagiado de la habitual depresión que su autor volcaba en sus obras (el propio autor la elogió excepcionalmente en un pase privado, antes del estreno, y de su fallecimiento).

    Philip K. Dick se entusiasmó al ver un primer pase de Blade RunnerEs parcial, ya que no muestra las facetas posibles adecuadamente equilibradas, ni tan siquiera intención de hacerlo. Siendo como parece deliberado, significa que ha primado el mensaje, supeditando el resto de factores a su exposición. Esto también se aleja de las características propias exclusivas de la ciencia-ficción, en la que la correcta descripción del entorno es en muchas ocasiones una obligación ineludible, tan importante como la propia historia.
    Guión trampa

    Suelen acudir a blogs y foros de debate, lectores interesados en cuestiones de tipo filosófico presentes en BR. En esta película se plantean algunas de las más relevante cuestiones filosóficas que atañen al ser humano como tal. Claro que el mero hecho de plantearlas no es un mérito realmente. Esto es habitual en muchas obras, no sólo de ciencia-ficción. Lo bueno de BR es efectivamente, la forma de hacerlo, abusando de las posibilidades del género para poder mostrar una visión determinada de la realidad sin estar sujeta a sus limitaciones. El problema es que su parcialidad da a entender que, más que plantearlas, en alguna parte de la película se esconde alguna respuesta a las incógnitas existenciales que atormentan al género humano. Esta respuesta por supuesto, no existe, pero lo malo es que las ausencias pueden llevar a los aficionados a perderse en un mar de dudas y confusión filosóficas, pudiendo ser tan nocivas como si de errores se tratase.

    Por añadidura, las diferencias entre director y productores, tal y como se explica en el artículo, ocasionaron una serie de revisiones en el guión que tuvieron como consecuencia una primera versión de la película con incongruencias importantes (como el bucólico final-pegote). Posteriormente, Ridley Scott publicó su versión «corregida», pero ya era tarde: una multitud de aficionados ya había especulado todo lo especulable sobre la primera versión, sin saber dónde se estaban metiendo. La aparición posterior de la versión del director, trajo la división y el descontento a muchos aficionados, que preferían la primera o continuaban confundidos al tener que reparar en detalles de la película como fotografías dejadas caer, unicornios oníricos, o misteriosos destellos en los ojos, para encontrar una explicación satisfactoria que en el mejor de los casos, aún resulta bastante rebuscada.

    La coherencia interna

    Aceptemos que la solución final de la versión del director de BR es coherente en última instancia. Admitiendo que la intención original era la de presentar a Deckard como un replicante, victima y esclavo inconsciente de un sistema endiablado para mantener el orden, quedaría el argumento base de la siguiente manera:

    • Deckard es un replicante construido para poder retirar a otros replicantes, y ahorrarse la tediosa faena.
    • Para poder dedicarse a ella sin remordimientos, Deckard no debe conocer su verdadera condición.
    • Para ello, le han de dotar de recuerdos, como Rachel, para ser prácticamente indistinguibles de un ser humano al tener empatía.
    • Adicionalmente, le han de retirar fuerza física, ya que de lo contrario se evidenciaría su condición de replicante .

    Sin embargo, esto presenta varios inconvenientes:

    • La fuerza física. La supuesta solución parte de entrada con una debilidad, frente al problema que ha de resolver.
    • La programación. La cuestión de cómo se les programa a los replicantes se deja en el aire para no entorpecer la historia, en detrimento de la construcción de un escenario sujeto con alfileres.

    Deckard, pasándolas canutas en la cornisa de un edificio
     
    Aunque se puede suponer que la debilidad inicial es un handicap que atañe exclusivamente al Blade Runner, el cuál no es más que carne de cañón que puede ser sustituido, no deja de ser una solución poco eficiente. La ausencia de explicación sobre la programación de los replicantes, lugar y momento en el que se deberían haber hecho las correcciones necesarias para evitar los problemas posteriores, es una carencia que en una obra de ciencia-ficción como tal tiene menos justificación.
     
    Si bien esta situación si que tenía su razón de ser en la novela de Mary Shelley (Frankenstein o el moderno Prometeo, 1818) al ser un producto aislado de un desequilibrado, en este caso resulta inverosímil pensar en el cúmulo de despropósitos que se han tenido que dar para que toda la Humanidad se aboque al absurdo de fabricar seres humanos artificiales cuya programación no controla, que son extremadamente peligrosos en potencia, prácticamente indistinguibles de un ser humano, y cuya forma de tenerlos a raya es mediante otros humanos artificiales pero con menor capacidad física, engañados y confundidos mentalmente, al borde de la depresión. Asimov lo tenía bastante claro: los humanos no fabricarían entidades a su imagen y semejanza salvo que se tuviera completamente controlado el asunto de su programación.

    Si para salvar todo esto se prefiere volver a la opción de considerar a Deckard un humano más, sencillamente ciertos pasajes de la historia no se sostienen, como el misterioso unicornio de papel que Gaff deja en el vestíbulo del apartamento de Deckard , o la enigmática frase pronunciada por el mismo personaje «lastima que ella no pueda vivir, pero ¿quien vive?»

    El mensaje

    Si bien la trampa en la que la Humanidad se ha metido descrita en la película puede parecer absurda, la verdad es que no hay más que echar un vistazo a nuestro alrededor para comprobar como tristemente, el ser humano encamina sus pasos con bastante decisión a situaciones muy similares: «terroristas-replicantes» que caminan junto a personas corrientes, un medioambiente terráqueo que va a peor, «Drones» sobrevolando los cielos, «smartphones», redes de comunicación y tecnología por doquier, mientras nos vemos sumidos en una de las crisis económicas más gigantescas de la Historia, a la cual hemos contribuido todos en alguna medida, y hemos de asistir a escenas en la que gente es desahuciada de sus viviendas, quedando abandonadas.

    mercaderes del espacio portadaSi bien la capacidad profética de BR es innegable, no es la única ni la primera obra de ciencia-ficción en este sentido. Mercaderes del espacio (Frederik Pohl-C.M. Kornbluth, 1954) muestra un planeta Tierra dominado por las corporaciones financieras que lo han esquilmado de recursos, mientras existe una brutal división de clases. Tanto los de una clase como los de otra, viven sumidos inconscientemente en un sistema que les lleva irremediablemente a la ruina, necesitando colonizar hasta el mismísimo planeta Venus, un autentico infierno. En esta obra también el autor vuelca en ella cierta inevitable subjetividad, mostrándonos una situación global que no parece tener tampoco remedio. Sin embargo, no se pasa por alto el también conocido dicho de «se puede engañar a algunos todo el tiempo, a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos, todo el tiempo». El trasfondo de ambas obras es un mismo o muy similar mensaje político, pero en BR se le envuelve de excesivas pretensiones filosóficas, en temas ya conocidos, que le dan una apariencia distinta a la que realmente es: cine político.

    Dentro de este mensaje, algo bueno que tiene BR es que con su revisualización a lo largo de los años, se advierten nuevos matices en función de las experiencias del espectador. Personalmente, me ha removido especialmente la forma en la que Deckard va adquiriendo consciencia de su verdadero papel en el sistema. Realmente, los replicantes en BR son los humanos. Al menos, los simples ciudadanos que han estudiado durante años carreras universitarias, o llevan trabajando y esforzándose durante años, para ahora comprobar como todo eso no era más que una pequeña pieza de otro plan mayor, que nadie les había contado. Ni habían contado con ellos.

    Pero para transmitir este mensaje de critica social o política, se utiliza un formato de ciencia-ficción sin atender su propia ortodoxia. Además, se envuelve todo en un debate filosófico deliberadamente confuso, al representar a los humanos precisamente carentes de humanidad, en una reducción al absurdo. Todo es demasiado como un caos recurrente sin salida, que oscila entre el complejo de Frankestein para los humanos, al de Edipo para los replicantes. Y viceversa.

    Conclusión

    La diferencia que más separa a estas dos obras, es que Mercaderes del espacio es literaria y poco conocida para el gran público (a pesar de ser otro de los clásicos de la ciencia-ficción), mientras que BR es una obra cinematográfica, basada en otra obra literaria mediocre en comparación con la primera, pero que gracias a su salto a la gran pantalla y su difusión en círculos fuera del ámbito estricto de la ciencia-ficción, le ha permitido gozar de una gran popularidad.

    Paraguas-Blade-RunnerEs un fenómeno similar a Star Wars: la ópera espacial habría pasado desapercibida si no se hubiera producido la trilogía original en el cine. Pero esta situación tiene un efecto secundario engañoso: de la misma forma que un fan de Star Wars no es necesariamente aficionado a la ciencia-ficción (aunque al revés es más habitual), un fan de Blade Runner tampoco tiene porque serlo. Lo malo es que en algunos casos, me he llegado a encontrar con que los aficionados más acérrirmos consideran al objeto de su admiración como la «obra cumbre» de la ciencia-ficción, sin conocer lo suficiente del resto del género.

    No creo que sea acertado señalar una obra como la mejor de la ciencia-ficción, para luego destacar en ella su contenido filosófico, su critica social o su capacidad profética, aspectos que sin duda alguna son virtudes reseñables pero igualmente exigibles a toda obra intelectual. Ni tan siquiera la capacidad profética es una característica que se busque en una obra de este género, necesariamente. Por añadidura, otros aspectos más propios suyos como la coherencia o la verosimilitud,  permanecen en un segundo plano.

    Blade Runner es una gran película. A esta circunstancia se le añade que es de ciencia-ficción. Pero no creo que BR sea una «gran película de ciencia-ficción». Es una gran película por su mensaje, por su estética y por muchos otros aspectos, pero la mayoría comunes al arte en general. La prospectiva y la especulación realistas propias de la ciencia-ficción, no son explotadas tan eficientemente como en otras obras de este género, al cuál le aportan más.

    Pero esto que podría ser un problema para la ciencia-ficción, no es obstáculo para considerar sin dudar a Blade Runner, como una obra cumbre de un medio de difusión como el cine. En general.
     
    Referencias:
    Artículo publicado posteriormente en el blog Planetas Prohibidos el 25 de junio de 2012
    Leer más...

    Publicado por Lino Moinelo a las 12:48
    Etiquetas: , , , , , , , , , , , ,

    5 comentarios  

    _