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galactica_1978Durante la época en la que surgió Galáctica (Glen A. Larson, 1978), el mundo de la ciencia-ficción y gran parte del cinematográfico, se encontraba experimentando el resultado de toda una revolución cultural. El nombre de este fenómeno se llamaba La Guerra de las Galaxias, o Star Wars (George Lucas, 1977)

Esta revolución cultural modificó sustancialmente los parámetros habituales con los que el género de la ciencia-ficción era entendido por el gran publico, circunstancia que había sido iniciada por la famosa serie de televisión de los años 60, Star Trek (Gene Roddenberry, 1966). Unos efectos especiales innovadores para la época, al servicio de una historia que, a pesar de ser absolutamente clásica (princesas, héroes, imperios del mal, «fuerzas» y monjes caballeros que las manejan, etc.) no había sido importada hasta ese momento a una película de estas características, y que crearon el subgénero de la ciencia-ficción de la space-opera. Además, se logró definitivamente lo que otras producciones no alcanzaron: convertir la ciencia-ficción en un fenómeno de masas, expandir el universo imaginado en la obra hasta límites insospechados, y dar pie a lo que se le vendría a llamar franquicias cinematográficas.

En esta coyuntura y dado el éxito de esta fórmula, no es de extrañar que comenzaran a surgir imitaciones. Tal vez la primera de ellas es de la que trata este artículo.
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No se puede pasar por alto en el mundo de la Ciencia-Ficción escrita en español, y porque no vamos a decirlo, en la Ciencia-Ficción internacional, una obra como la Saga de los Aznar (no me refiero a este). Su autor es Pascual Enguídanos, un afable y sencillo valenciano de Liria (Lliria, en su idioma local), que decidió utilizar el seudónimo George H. White pensando que un nombre anglosajón le daría una mayor prestancia, conociendo los prejuicios del público español —sobre todo en los años 50—. Es tal la importancia de esta saga dentro de la literatura del género que recibió el galardón de la mejor saga europea de Ciencia-Ficción en la Eurocon de Bruselas de 1978. Además, su autor recibió el Premio Ignotus por su labor y la Saga de los Aznar fue llevada al cómic en dos ocasiones, siendo el equivalente español al Flash Gordon norteamericano.

Una de las portadas de la saga con el estilo «pulp» de la épocaflash_gordon_portada_pulp_cómic

Esta importancia es debida seguramente a varias cosas: además de constituir todo un universo con tecnología propia, planetas, razas y culturas alienígenas, etc, es precursora en gran parte de algunos de los más conocidos clichés de la Ciencia-Ficción, incluso adelantándose a tecnologías por descubrir en la época en la que Don Pascual escribió su obra.

El escritor valenciano «Pascual Enguidanos Usach»
Pascual Enguídanos Usach
Por ejemplo, antes incluso de que se desarrollara en la práctica el láser, el Sr. Enguídanos nos describe un tipo de haz de energía utilizado —como no— en armas, llamado de luz sólida. Este tipo de haz, sería el equivalente al rayo de materia —con algunos matices distintos— que Arthur C. Clarke utilizaría años después en uno de sus relatos (Claro de Tierra, 1977). No es la anticipación la única particularidad de la luz sólida, sino también la correcta aplicación de las leyes de la física (acción y reacción) al considerar estos haces sólidos como estupendos propulsores de las naves estelares que se verán a continuación.

Portada del nº ¡Luz Sólida!

Antes de que se estrenara La Guerra de Las Galaxias con su conocida Estrella de la Muerte, Don Pascual imagino lo que dio en denominar un autoplaneta. Dicho imaginario ingenio consiste en una enorme nave espacial de forma esférica, constituyéndose en todo un planeta autónomo. El primer autoplaneta consistía en un planetoide adaptado al transporte de seres humanos por el espacio, y expulsado de su órbita primigenia, al que bautizó con el nombre de Valera. Sería El Rayo el primer ingenio construido completamente desde cero como autoplaneta. No es necesario evidenciar más sus similitudes con el diseño de la posterior famosa arma de destrucción masiva de George Lucas.

La Estrella de la MuerteAutoplaneta «El Rayo»


Esta nave espacial gigante representa otra más de las características de esta obra del Sr. Enguídanos: su carácter trans-generacional. Son pocas las obras que narran las peripecias de sus protagonistas de generación en generación, esta es una de ellas —otra sería la serie galáctica de Gregory Benford—. Para desarrollar la historia en estos términos, se explora un concepto utilizado como posibilidad para realizar viajes espaciales a estrellas lejanas: los viajes interestelares generacionales. De esta forma, el citado autoplaneta Valera, se convierte en una nave que surca la galaxia y en cuyo viaje las generaciones se suceden como tripulantes. Naturalmente, como español no puedo dejar de notar que otra de las curiosidades de esta serie novelística, es que sus protagonistas también lo son, al menos inicialmente. Miguel Ángel Aznar de Soto y sus descendientes formarían un estirpe de héroes al estilo de Star Trek y La Nueva Generación, pero utilizando el idioma de Cervantes.

No es esta la única similitud con esta serie de los años 60, Star Trek. El teletransportador, utilizado en esta serie de televisión norteamericana y el cuál fue uno de sus iconos más conocidos entonces y en los años venideros, tuvo su homologo en el Karendon, un almacenador e integrador de materia, pero llevados por su autor hasta límites insospechados más allá que en la serie americana. Por ejemplo, mediante un Karendon modificado, se transforman los torpedos de las naves de guerra espaciales, en sus equivalentes de antimateria pero una vez han sido estos disparados, para así evitar el engorro y dificultad que supondría el transporte de tan peligrosa carga. En una entrevista que le realizaron, se le pregunto sobre cómo se le habían ocurrido todas estas ideas sobre la tecnología. Su contestación fue:
...me pareció que era lógico...

La mejor contestación que un creador de la Ciencia-Ficción podría dar, al más puro estilo vulcaniano.

Aunque la coincidencia del apellido de la estirpe del protagonista con la del anterior presidente del gobierno español es anecdótica, no lo es la aparición y mezcla de otro género literario hecho famoso por las novelas de Tom Clancy y su personaje Jack Ryan: la Política-Ficción. Enguídanos, aunque sucumbe finalmente ante la represión de la dictadura franquista de entonces camuflando la estructura social política existente en la obra, se atreve a plantear un escenario político mundial sorprendente. Por ejemplo, en los Estados Unidos de Norteamérica se incluyen El Canadá, y existe algo llamado Federación Ibérica formada por los países actuales pertenecientes a Iberoamérica y toda la Península Ibérica.

Portada actual de uno de los libros reeditados

En definitiva, toda una obra magnífica que lejos de perder interés, este crece con cada nuevo capítulo. Aunque se encuadra dentro de la Space Opera y serie B, el apreciable rigor científico y el tratamiento de los personajes, entre otras muchas cosas, hace que se pueda considerar como algo más por encima de esta clasificación. A buen seguro, de haber sido escrita en un país de lengua inglesa hubiera tenido una repercusión mucho mayor. Desde aquí, brindo este artículo como homenaje a este compatriota y paisano de una tierra valenciana que gracias a él junto con otros muchos, ha dado lo mejor a la literatura hispana de Ciencia-Ficción y el mundo del Cómic.

Más información:

Artículo publicado posteriormente en el portal Planetas Prohibidos el 12 de noviembre de 2010
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Aunque este no es un blog específico sobre cine, que duda cabe que esta forma de expresión artística o canal de comunicación, es uno de los más aporta al acervo cultural de las sociedades, para bien o para mal.

La Historia o la Literatura, no adquieren verdadera popularidad en nuestros días mientras no se haya representado algún fragmento histórico, no se haya versioneado alguna obra, o no se haya utilizado en la gran pantalla algún recurso o idea proveniente de alguno de estos otros ámbitos culturales menos conocidos o populares.

La cuestión final es que un mismo recurso, en la mayoría de ocasiones proveniente del mundo literario, una vez se utiliza con acierto en el cine por primera vez, resulta difícil hacer algo parecido posteriormente sin recordar a esa primera ocasión, y mucho más difícil resulta hacerlo mejor. Cuando esto sucede podemos decir lo siguiente: ha nacido un clásico.

En otras ocasiones, se recurre a ellos como un recurso fácil para resolver una escena, o para asegurarse un éxito mínimo entre el gran público que se supone demanda un producto determinado. Es en definitiva en estos casos, el uso de fórmulas conocidas y probadas, sin calentarse la cabeza demasiado para lograr productos aceptables. Solo en algunas ocasiones se logra un éxito mayor al reutilizar una idea. A continuación algunos ejemplos:

El Terror en la ciencia-ficción

Alien (la saga) es un referente actual en cuanto a la fusión de los géneros de terror y de Ciencia-Ficción. Situaciones similares se han utilizado posteriormente con diferentes resultados, como se explicaba anteriormente en Pitch Black, y en otras como Event Horizon. La característica principal que las distingue como obras de Ciencia-Ficción, además de simplemente el escenario futurista, es el de utilizar como adversario de los protagonistas y como generador de la angustiosa situación en la que se encontrarán, un ser cuya existencia se explica con un supuesto científico. En el último caso citado, unos experimentos con el horizonte de sucesos dan lugar a la aparición de una serie de visitas con no muy buenas intenciones (supuesto científico muy en controversia), y en los otros casos como ya sabemos, un ser alienígena.

Imágen de la película «Event Horizon» (Horizonte Final)

Sin embargo, el verdadero clásico que originó esta utilización del terror psicológico con buenos resultados en la Ciencia-Ficción es una película de serie B del año 1951, en blanco y negro y basada en una obra de J. W. Campell: El Enigma de Otro Mundo

Uno de los carteles promocionales de la película

En esta película (llamada de distinta forma según el país de habla hispana) se narran las peripecias de un grupo variopinto de personas, en una estación científica (de radar o militar, según interpretaciones) en el Ártico, al encontrar esta expedición una nave espacial extraterrestre (un platillo volante de la época) y dentro de ella a su tripulante, hasta ese momento, en estado de hibernación: The Thing (La Cosa).

Esta es «La Cosa». ¡Feo si que es, el tio!

El estudio psicológico de los personajes (el piloto de avión , el científico, etc.) y cómo se enfrentan al problema en función de sus prejuicios y creencias, es una oportunidad aprovechada en muchas obras de este género en general, y en esta en particular, para abrir debates sociológicos minimizando la posibilidad de que el espectador caiga en los prejuicios habituales, al tratarse de una situación desconocida. En este caso, la polémica gira alrededor de la ética de la investigación científica y sobre hasta que punto, y en qué prácticas, debe llegar esta. ¿Verdad que les suena de algo este dilema?

En definitiva, la mezcla de estos géneros nos proporciona un resultado mayor que la simple suma de ambos. El uso del suspense y del terror, aunado a un supuesto científico que le dota de mayor profundidad y realismo que, por ejemplo, un conde con dientes largos nacido en Transilvania, logra despertar en el espectador una sensación distinta y especial. Por lo menos a mi.

No obstante, aún siendo el resultado inolvidable cinematográficamente hablando, prima en estas producciones el apartado referente al terror o fantástico, más que el de la ciencia-ficción, siendo esta finalmente un pretexto (un magnífico pretexto) para hacer otra cosa.

Compañero de viaje «incomodo»

Una Odisea 2001 del Espacio es a la vez, una obra cumbre del cine y del género de Ciencia-Ficción. Esta sería otra de las obras que catalogaría como verdaderamente de este género, ya que prácticamente su argumento en totalidad está relacionado con el.

Uno de los tripulantes de la Discovery es el supercomputador ficticio HAL 9000, convirtiéndose gracias a la aparición en esta película, en uno de los personajes no humanos más importantes de la historia del cine, precedido tan solo por Robby el robot de Planeta Prohibido, o María de Metropolis, pero a diferencia de estos, HAL 9000 no es un robot, siendo entonces el primer ordenador que aparece como protagonista principal de una película de ciencia-ficción.

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Pero no será esta la característica a destacar de HAL 9000, sino el papel que desempeña en la película, el conflicto al que es sometido, y las consecuencias que de el se desprenden y que afectan al resto de tripulantes de la nave. Después de esta película, la presencia de un ordenador central con capacidad de comunicación oral con (¿el resto de?) la tripulación, se hizo prácticamente imprescindible en toda película de ciencia-ficción que se precie.

El archiconocido objetivo de HAL 9000, el «Gran Hermano» de «Una Odisea 2001 del Espacio»

En Alien, el octavo pasajero, se reúnen todas estas características con algunas variantes: Madre, es el computador central de la nave Nostromo. Pero no es ella/el el que ocasiona problemas, sino el médico de a bordo, en realidad un robot humanoide con instrucciones que chocan con su programación principal y que le provocan un mal funcionamiento que le delata, de forma similar al computador protagonista de Una Odisea 2001 del Espacio.

El médico «robot» de la primera película de la saga de Alien, tras ser descubierto y presentar «anomalías»

También en Aliens, el regreso, aparece otro robot humaniforme, mencionando además a otro gran clásico de toda la Ciencia-Ficción originario de la literatura: las Leyes de la Robótica, de Isaac Asimov.

«Bishop», el androide de la segunda película de la saga, esta vez, de confianza gracias a las Leyes de la Robótica.

Este androide llamado Bishop, establece una relación con Ripley claramente inspirada en las que R. Daneel Olivaw, el robot de la Saga de la Fundación (de I. Asimov) establece con sus compañeros humanos, en cuanto a amistad y cooperación.

Los aliados contra la super-fortaleza

La 2ª Guerra Mundial significó un antes y después en las sociedades de los países de todo el planeta, como ya sabemos. El cine no ha sido ajeno a esta circunstancia, y menos aún el de los países que participaron en dicho conflicto.

El famoso Día D de Normandía, nos lo recuerdan una y otra vez los productores de los EUA. En Star Wars nos presentan un versión espacial de la batalla final decisiva (Batalla de Yavin), siendo este uno de los momentos estelares (nunca mejor dicho) de toda la saga galáctica.

Grupo de cazas «X» preparandose para librar la batalla decisiva en la órbita de la luna «Yavin»

En Independence Day parecen inspirarse en esta secuencia, al utilizar una estética muy similar para ambientar el desesperado intento final para acabar con las naves invasoras. Es más, cuando David Levinson (Jeff Goldblum) y el Capitán Steven 'Steve' Hiller (Will Smith) logran introducirse en la nave nodriza a bordo de una aeronave extraterrestre, recuerda poderosamente al preludio de la Batalla de Endor, cuando un grupo de rebeldes logra introducirse en la 2ª Estrella de la Muerte a bordo de una Lanzadera Imperial modelo Tydirium. Así mismo, en ambas peliculas, tras desactivar el escudo protector, una astronave coloca un fuerte explosivo en el corazón de las principales naves enemigas, resultando unas escenas de escape muy similares.

Fuerzas aliadas terrestres a punto de enfrentarse con las naves invasores extraterrestres. Imágen extraída de la película «Independence Day»

Creación de universos

Pero tal vez lo que realmente supuso Star Wars, fué la creación de un universo de posibilidades completo, donde cada uno podía situarse e inventar su propia historia. Todo un mercado adicional de productos, aumentaron la influencia y la sugestión en el público. Tal fué el éxito, que estimulo el surgir de otras sagas cinematográficas que conformarían sus propios universos, y puede que también de lo que se llamaría posteriormente franquicias cinematográficas, como la de Star Trek, una de las más famosas. Otros universos creados a imagen y semejanza, son Galactica: Estrella de Combate, Babylon 5, o incluso también Stargate.

De todo esto, hablaremos otro día


Artículo publicado posteriormente en Planetas Prohibidos el 24 de diciembre de 2010
Artículo publicado posteriormente en El Sitio de ciencia-ficción el 4 de diciembre de 2011
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Es posible que a algunas personas entusiastas aficionadas de la ciencia-ficción encuentren extraño que sea la película Pitch Black (David Twohy, 2000) la primera en aparecer en su sección correspondiente. Más extraño les parecerá si comento que esta es una de las pocas que la calificaría dentro del género al que va dedicado esta bitácora.

Poster película 'Pitch Black'

Sin embargo, tras la impresionante secuencia del aterrizaje forzoso, empecé a temer que estaba ante una peliculita de bajo presupuesto de serie B. El nulo decorado en sus inicios aparte de la nave espacial (un desierto), y el «efecto especial» de saturar de iluminación la imagen para denotar que era otro planeta con varios soles, me lo indicaban. No estaba equivocado del todo en el bajo presupuesto de la película, pero si en mi prejuicio con la serie B.

La películas de este tipo, han adquirido con el tiempo una carga de prejuicios en cierta forma injustos. Un bajo presupuesto no tiene porqué conllevar una disminución de la calidad. Esta no tiene porqué ser proporcional al número de recursos empleados, sino a la forma de utilizarlos. Es por esto que algunas veces las ideas usadas en estas películas merecen la pena, así como el esfuerzo y dedicación que le ponen los también principiantes o desconocidos (y baratos) actores.

El actor Vin Diesel (encarnando a «Riddick») saltó a la fama gracias a esta película

Naturalmente que en el género de la Ciencia-Ficción serán necesarios por regla general, un uso de las técnicas de efectos especiales mayor que en otros géneros, pero una vez más, estos no deben determinar la calidad final de una película. Ni siquiera aunque sea de Ciencia-Ficción.

Antes de pasar a hablar de la película en si, es necesario advertir que ello implicará revelar detalles de la misma, si bien procuraré no hacerlo en alguna parte fundamental. Tal vez los más puristas deseen visionarla sin ninguna idea preconcebida

La película podría dividirse en varias partes o tramas. Así mismo, al existir varias de ellas, esta producción toca varios géneros, no solo el de la Ciencia-Ficción.

Los personajes

Ya durante el aterrizaje se presenta un dilema humano: por un lado, ante la dificultad de aterrizar con una nave deteriorada y difícil de controlar, dar prioridad a salvarse a si mismo y deshacerse de uno de los módulos de la nave y con él, de parte de la tripulación. Por otro, dar prioridad a salvar a los tripulantes intentando el aterrizaje, aún ante el riesgo de no conseguirlo y morir todos en el intento. Un problema técnico es el que decide la opción final.

Riddick (Vin Diesel), uno de esos tripulantes, es un criminal muy peligroso que no cree en la humanidad por el egoísmo de las personas que la forman. El policía que le vigila, es un ejemplo de los motivos que le lleva a ser así, así como la decisión que la piloto Carolin (Radha Mitchell) y máxima autoridad por circunstancias, iba a tomar en el aterrizaje. Nadie de la tripulación conoce esta circunstancia excepto el policía William (Cole Hauser) y Riddick, tras una corta conversación en un fabuloso «bosque» de huesos, que resulta ser un cementerio de animales. 

La actriz Radha Mitchell como la piloto «Carolin Fry»

En el género que nos ocupa, es bastante habitual el presentar conflictos sociales y humanos aprovechando los escenarios futuristas y las por consiguiente, situaciones alejadas de los prejuicios cotidianos. La relación especial que surge entre la piloto Carolin y el convicto Riddick, junto con el final de la película y el efecto que produce en dicho protagonista que «muere en alguna parte de ese planeta», son sencillamente magníficos.

La situación

Esta película ha sido catalogada en ocasiones, de forma algo apresurada, dentro del subgénero cinematográfico de terror psicológico. El éxito de este subgénero del cine de terror, los prejuicios en contra del género de Ciencia-Ficción, y la ignorancia a la hora de definirlo, son en parte los culpables.

Otro factor es una cierta similitud con Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979): la presencia de una heroína, seres alienígenas extremadamente mortíferos, que amenazan a un grupo de humanos en situación de aislamiento e inferioridad. Esta similitud que es solo superficial, es suficiente para que el gran publico considere a Pitch Black un mero exploit de aquella, aprovechando su éxito. 

Imágen frontal de uno de los depredadores nocturnos

Puede que en parte sea cierto, la lástima es que el resto de características de la película quedan algo eclipsadas, siendo bastantes y precisamente las que la definen como perteneciente a nuestro querido género cinematográfico de la Ciencia-Ficción: los supuestos científicos.

Supuestos científicos

En Alien el octavo pasajero, el peso de la película recae sobre la angustiosa situación de los tripulantes de la nave espacial, quedando el supuesto científico reducido a un factor puntual, aunque presente en toda la saga (forma de vida alienígena y parásita que requiere de un huésped orgánico para reproducirse, destruyéndolo en el proceso). Los magníficos efectos especiales y decorados hacen el resto, además de ser un hito por aparecer una heroína como protagonista.

En Pitch Black sin embargo, si bien los comienzos parecen indicar una situación angustiosa similar, a medida que avanza la película el supuesto científico se hace notar en todo momento y marca la pauta a seguir, definiendo todas las situaciones de la película. Para empezar, el escenario es ya de por si un esfuerzo inusual de los guionistas en comparación con otras producciones supuestamente «de mayor calidad»: un planeta de un sistema solar con dos soles que provoca que no exista la noche en él. La fauna del planeta y todo el ecosistema está adaptada a un ciclo marcado por la periodicidad de una alineación que causa un doble eclipse solar. Una parte de la fauna autóctona que hiberna durante el ciclo, despierta en ese momento alimentándose de toda forma vida. Estos seres son alérgicos a la luz, la cuál les provoca una reacción cutánea que les destruye por completo. Otra parte de la fauna no solo no es alérgica a la luz, sino que la emiten, siendo venenosa para la primera, asegurando su existencia. En definitiva, un ecosistema bastante completo, y en cuyo ciclo natural se ven atrapados los protagonistas, que cuando descubren en que consiste, ya es demasiado tarde.

Momentos previos al eclipse de sol

En la novela Anochecer (Isaac Asimov y Robert Silververg, 1993), ocurre algo parecido, pero con un ciclo entre eclipses de mucha mayor duración. En conclusión, si desean comprobar lo que es una película moderna con un argumento realmente de Ciencia-Ficción, no se la pierdan y decidan por ustedes mismos.


Artículo publicado posteriormente en el blog Planetas Prohibidos el 26 de noviembre de 2010
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