El
supuesto científico principal de la saga de
Matrix, el punto de suspensión de la incredulidad o sencillamente, la parte ficticia fundamental de la obra, es precisamente la existencia de
Matrix. Es a partir de este postulado lo que define el resto del universo en el que se desenvuelve la obra, con todo lo que ello conlleva. Teniendo en cuenta que se trata de una obra de ficción y que no tiene sentido profundizar en exceso en aspectos que son producto de la imaginación de sus autores, demos por supuesta la posibilidad de la existencia de una entidad de estas características e intentemos deducir hasta donde quisieron llegar los
Hermanos Wachowsky.
La relación Humano-Máquina frente a la de la Mente-Programa
En la realidad virtual conocida, la conexión entre el entorno electrónico simulado y nuestra mente se hace a través de una
interfaz física en la que participan nuestros sentidos y los sensores
hardware: gafas con visión tridimensional, auriculares, micrófono, guantes con sensación táctil para interactuar con el entorno, etc. Tecnología habitual donde la innovación se encuentra en la forma de ser usada.
Sin embargo en
Matrix la conexión se realiza de una manera mucho más profunda. Si bien continúa existiendo una parte física inevitable entre el entorno y nuestro cuerpo, este no llega a salir nunca del útero artificial en el que se nace. Es nuestra mente la que viaja a través de un sofisticado entorno artificial recreado directamente en ella. Los participantes de este dialogo, por llamarlo de alguna manera, son básicamente tres: nuestra mente,
Matrix y algún otro tipo de interfaz —ficticia, claro— que actúe de intermediario. Al ser este un mundo virtual recreado en una enorme computadora, la interfaz consistirá en un programa informático, cuya principal misión consiste en traducir en ambos sentidos: hacía un lado nuestra actividad neuronal analógica y desde otro, el procesamiento digital de
Matrix.
Nuestra
consciencia así como la supuesta existencia de
libre albedrío, son conceptos cuyos principios de funcionamiento todavía se desconocen. A pesar de esta falta de conocimiento preciso, en la actualidad es posible
insertar y
borrar recuerdos en nuestra mente. Se puede postular que en un futuro será posible intercambiar información con ella, para por ejemplo, ofrecerle un entorno físico que le sea creíble y mantenga engañada a nuestra consciencia. El supuesto de
Matrix consiste básicamente en esto, en crear un entorno artificial en el que tenernos sumergidos física y mentalmente, sin que seamos
conscientes de ello. Si nuestro cuerpo real es la «personificación» o materialización de nuestra consciencia a través del cuál se interactúa con el mundo, de forma análoga, la interfaz que
Matrix dispondría para nuestra mente sería nuestro «cuerpo virtual», un «contenedor» con el que pasear nuestra mente por el mundo de
Matrix.
Fuera de nuestro cuerpo informático, en el otro lado de la interfaz, se encuentra un enorme programa que recrea un mundo artificial. Este programa se define por unas leyes rígidas, que se corresponderían con lo que en nuestro mundo real son las leyes de la física. Tras todo este escenario, a modo de Dios que gobierna sobre el Universo, se encuentran las inteligencias artificiales de
Matrix, la
Oráculo y el
Arquitecto, inteligencias computacionales que trabajan «limitadas por la perfección» de las pautas matemáticas y lógicas por las que no tienen otro remedio que encaminar sus pasos.
Principales consecuencias
Básicamente,
Matrix pretende suplantar nuestro cuerpo físico sustituyéndolo a nivel subconsciente por un programa que realiza la misma función dentro del entorno virtual. El resultado es que en el camino que recorre la información que viaja a nuestra mente y desde ella hasta el mundo virtual, se ha de pasar por dos cuerpos: el real que permanece oculto y el cuerpo virtual, el único del cuál somos conscientes. Hasta que conozcamos a
Morpheo, por supuesto.
Mensaje filosófico
...podemos escoger la opción contraria y sostener que tanto nosotros como todo cuanto nos rodea no somos más que sueños en la cabeza de un Shiva durmiente
El «
alma» es un mito ancestral usado por algunas religiones. Es inevitable señalar su analogía con el hecho de que la consciencia es un fenómeno exclusivo de los seres vivos, que como se ha comentado, sus principios desafían de momento a una explicación racional. Independientemente de este debate sin solución por ahora, los
Wachowsky logran abordar este asunto desde otra perspectiva al introducir un «cuerpo» adicional entre nuestra mente y el mundo «exterior». Si el alma —hipotéticamente hablando— es un ente inmaterial y por tanto, no pertenece al mundo en el que existe nuestro cuerpo físico, nuestra mente se convierte por analogía en el «alma» de nuestro cuerpo virtual compuesto de bits, que no pertenece al mismo mundo en el que está nuestra consciencia. Por continuar con el recurso metafórico: «de bits estás hecho, y en bits te convertirás».
La pregunta que nos podemos hacer a continuación es si de la misma manera que se postula con una situación en la que se ha añadido una capa más «hacia abajo», podríamos añadir una capa más «hacia arriba». Es decir ¿cómo sabemos que no estamos viviendo una simulación? ¿Podría ser ese hipotético «otro mundo» en donde residen nuestras consciencias o «almas», en realidad un universo paralelo en donde otras inteligencias están ejecutando una simulación de nuestro universo? Aunque estas cuestiones parecen salidas de un congreso de «Nueva Acrópolis», lo cierto es que el mundo científico se lo ha tomado en serio y han propuesto un
experimento para averiguar si estamos o no viviendo una simulación. Experimento que de momento no es viable de realizar, y cuyas conclusiones tal vez muchos no deseen conocer.
Aplicación en las películas
En la
Saga de Matrix, sus autores ponen en práctica estos postulados para construir su universo. A través de su protagonista lo vamos conociendo gradualmente, partiendo de la aburrida e insatisfactoria vida del
Sr. Anderson para continuar con la que le sirve de complemento, un activista
hacker acostumbrado a meterse en las entrañas de los sistemas informáticos y vulnerarlos, conocido como
Neo.
En frente, los oponentes o los guardianes de ese sistema «oculto» al resto de usuarios/ciudadanos, están los «agentes». Estos «hombres de negro» —en una clara analogía con las organizaciones federales de los EEUU acusadas de una vigilancia extrema de la sociedad— tienen unos «privilegios» en el sistema informático que les permiten realizar hazañas y provocar fenómenos que los «usuarios de a pie» no pueden lograr. Son por así decirlo, los '
power user' —en este caso los '
power bots', ya que no son humanos—. Al ser elementos del propio sistema y ser artificiales, disponen directamente de los recursos necesarios para poder hacer lo que estimen oportuno: desde moverse a velocidades increíbles y evitar disparos de bala, a ocupar el cuerpo virtual que actúa de interfaz de cualquier otro humano, que sin saberlo, cree estar viviendo una «realidad» que le es despojada repentinamente.
Lo que nos hace humanos
Nuestra especie por el contrario, está limitada por la conexión mental que su interfaz, el cuerpo virtual que
Matrix genera para simular su cuerpo, le permite realizar. Para poder combatir en igualdad de condiciones contra los agentes, será necesario vulnerar estas limitaciones impuestas por las reglas del sistema. Para dar forma y representar esta proeza los
Wachowsky parecen basarse en dos aspectos fundamentales. Uno de ellos es el concepto de
hacker, crucial en la saga —y en general, en todo el
ciberpunk— ya que a pesar de estar mentalmente inmersos en él, es necesario ver a
Matrix como lo que realmente es: una simulación por computador. Como tal, es susceptible de tener alguna vulnerabilidad, debilidad que habrá que explotar y aprovechar. Es en este desafío donde el otro aspecto que define a la saga cobra su fundamental importancia. Una controvertida cualidad de los seres vivos, especialmente en nuestra especie. Una característica que hasta el momento, ninguna máquina artificial ha podido replicar: la capacidad de
transcender de uno mismo y nuestro entorno.
El
hackeo en este caso no consiste por tanto en acceder al código fuente o saltarse los protocolos de seguridad mediante un teclado y una conexión electrónica, sino mediante las propias pautas mentales con las que nuestros protagonistas se comunican con el mundo virtual, logrando transcender de él. Esta es por tanto la principal baza que la humanidad tendrá que hacer valer —en el universo ficticio de la saga— en su lucha contra las inteligencias artificiales: su propia e imperfecta condición humana.
[Publicado posteriormente en el blog Planetas Prohibidos]
[Publicado posteriormente en El Sitio de ciencia-ficción]