viernes 11 de junio de 2010


Figura de los premios «Razzies», a las peores películas, pero que a pesar de todos, pueden valer la pena ver antes que otras cosas peores, aunque no se asuman como tales. Es mejor ver cine o leer un libro, por mediocres que sean las obras, que no intentar al menos, disfrutar de lo supuestamente poco aprovechable que halla en ellas, o eso pienso yo. Peor sería, con todos mis respetos, si en su lugar nos dedicamos a ver fútbol o programas de cotilleo, los cuales de por si no añaden nada y por el contrario, fomentan de lo peor que llevamos dentro. En el caso del fútbol podría ser distinto, pero las competiciones están tan adulteradas, las instituciones son tan parciales, y la educación deportiva tan brillante por su ausencia, que acaban destrozando su misma esencia. La cuestión es que cualquier manifestación artística puede aportar cosas, unas más que otras, pero salvo algunas excepciones, el arte es siempre positivo.

También pienso que no es recomendable el ansia por destripar el final de una película antes de que este llegue. Me parece que se ha ver tal y como al guionista, director, productor, o cualquier otro responsable de su autoría, decidieran en su día mostrarlo.

Portada de la magnífica saga de Jack Vance llamada «Planeta de la aventura», todo un progidio de imaginación y emoción maravillosas, y pura aventura, como solo Vance es capaz de lograr. El sentido de la maravilla, o la capacidad de dejarse llevar por la imaginación, extasiándose por lo que dicho viaje nos muestra y sin reparar en detalles minuciosos, buscando deslices, errores o afanándose por adivinar el final especulando sobre múltiples de ellos, es fundamental en mi parecer para la Ciencia-Ficción. Aquellos que pasan tardes enteras pasando fotograma a fotograma una película para buscar el detalle, la anécdota, el error, el desliz, bien sea en el propio hacer cinematográfico o en el supuesto deber de la pulcritud científica, creo que poseen esta capacidad sensorial algo perjudicada. Por supuesto que esto no significa pasar por alto cualquier error científico o argumental, pero que en cualquier caso debe primar el disfrute y dejarse llevar por el mensaje o sensaciones, por las que el autor decidió en su día realizar su creación.

Comparación gráfica «Avatar»-«Llámame Joe», donde se muestra la similitud entre los seres azulados y de aspecto felino de Anderson y los Navi de Cameron.El pasado agosto sucedió una combinación de acontecimientos que puede que en otra línea temporal no se dieran, pero que en esta dimensión me han trastocado todo lo dicho anteriormente. Los sucesos fueron la lectura del relato corto Llámame Joe (Poul Anderson, 1957) y la posterior pero muy cercana en el tiempo aparición del tráiler de Avatar (J. Cameron, 2009), que se prometía como una verdadera revolución del Cine y la Ciencia-Ficción, pero que el poco argumento que se descubría partía de unas premisas extraordinariamente iguales a las del relato de Anderson, al que ni tan siquiera mencionaban y que escribió cincuenta años antes.

Portada_mejores_relatos_cifi_nova_card Cuál hubiera sino mi reacción si estos dos sucesos no hubieran estado tan cercanos o si no hubiera conocido el relato de Anderson; que todo hay que decirlo, fue gracias a que los editores de Nova decidieron exprimir el gancho de Orson Scott Card para sacar una especie de refrito de relatos de hace medio siglo; es algo que no podré conocer jamás (no hasta que sea posible explorar universos alternativos, claro)

El resultado desde aquella conjunción de alternativas probables cuya función de onda, como dirían los físicos, colapsó en la situación descrita, forma una serie de acontecimientos que han ido derribando como fichas de dominó, varios pilares personales de ese sentido de la maravilla. Un sentido de la maravilla que al quedar trastocado y herido, puede que me haga ver con otros ojos, seguramente medio ocultos tras unas gafas de 3D, la ciencia-ficción que se nos avecina.

image

La propiedad intelectual

Uno de estos pilares personales es el del concepto existente en la sociedad de propiedad intelectual. Todo empezó cuando después de ver el tráiler de Avatar vinieron a mi mente las enormes coincidencias con el relato de Poul Anderson. Sinceramente, desee que fuera solo una impresión inicial el efecto que me produjo, y que a poco que se descubriera más sobre la película quedaría como una simple anécdota o coincidencia. No solo no fue así sino que por lo que se ha ido descubriendo, Avatar puede que sea uno de los casos más escandalosos de apropiación no consentida de propiedad intelectual y tomadura de pelo masiva que se puedan encontrar (aunque prefiero no buscar otros porque seguro que haberlos haylos)

En las discusiones sobre si Avatar es plagio, copia, simple inspiración, o como la gente quiera llamarle, confieso que me he sentido desencajado ya que, no solo no se niega la tremenda similitud sino que se justifica como si fuera de lo más normal que un señor, solo por tener más dinero, pueda hacer una película cuyo guión, personajes, situaciones, etc, están basados hasta niveles espectaculares en los trabajos de personas que están vivitas y coleando como Ursula K. LeGuin o Boris Strugatsky, o bien han fallecido hace muy poco como en el caso de Anderson y cuyos familiares directos están todavía a buen seguro entre nosotros; y sin tan siquiera mencionarles.

Esta falta de aprecio por la autoría intelectual, tan extendida y consentida, a favor de exageradas prácticas comerciales, me ha dejado desconcertado. Más aún si tenemos en cuenta que una de las criticas que se destaca dentro del mensaje del Avatar de Cameron, es este: el del capitalismo sin escrúpulos, pero que él mismo practica.

(continua)

Publicado por Lino Moinelo a las 22:30
Etiquetas: , , , , ,

 


http://www.wikio.es Vótalo en Wikio... ¡Compártelo! Compártelo votar

2 comentarios:



) Guillermo (Atreus) dijo...

Buen post, of course.

El sentido de la maravilla... oh, sí, esa cosa que nuestra sociedad pierde a pasos agigantados, hasta el punto de que muchos necesiten un puñetero efecto 3D para ENTRAR en una película.

Se pierde porque el cine está siendo mayoritariamente utilizado desde norteamérica como algo para tener a los espectadores lobotomizados durante dos horas en las que, preferiblemente, no piense. Lo mejor del cine, que son aquellos momentos en que este busca y estimula la participación mental ACTIVA del espectador para completar las piezas del puzzle con nuestra imaginación (como cuando leemos un buen libro -no los de la "literatura del carrefú", que son súper-cinematográficos y lo dan todo mascado como una película Hollywoodiense- y tenemos que recurrir a esa imaginación para "ver" o "sentir" lo que sucede), escasean de una manera que asusta. ¿Por qué si no van a destrozar los momentos que más llaman a la imaginación y a la ensoñación del espectador de películas como 'Alien' o 'La Cosa' con las respectivas e inminentes precuelas en la que se nos querrán desvelar los misterios y explicar lo que no hace falta explicar? Pues por eso. Porque la recurrir a la imaginación del espectador es algo que ya no vende.



) Lino dijo...

Hola Guillermo. Menos mal que has comentado lo de Alien, ya que me has aclarado el final de la continuación de este artículo.

La verdad es que con tanto remake, precuela y enésima versión de lo mismo, y ahora, con los también enesimos reinicios de superhéroes como Batman o Spiderman incluso Superman, no sé donde vamos a llegar de bajo. En algunos casos era necesario, pero este exprimir de los cómics de toda la vida sin otra vía alternativa salvo excepciones, en fin, que lo del El Cine ya no es lo que era, o será que nos hacemos mayores, vete tú a saber.

¡Saludos!

Publicar un comentario en la entrada

Si deja al menos un nickname o apodo, se lo agradeceré. Pulse la opción «Nombre/URL», si no tiene cuenta en ninguna de las opciones que blogger le ofrece. Si su solicitud no es respondida al primer intento ¡no se preocupe! inténtelo de nuevo por favor. Gracias.

Lino (El Fin De La Eternidad)
(elfindelaeternidad@gmail.com)
(Seguir al autor en Twitter)

Formulario clásico de comentarios:
_