Tal vez fueran aquellos libros infantiles —asesorados por el mismísimo Asimov— que describían con ilustraciones, cómo el ser humano podía conquistar el espacio, los que le influyeron más de lo que entonces podía imaginar.
Todavía recuerda aquellas tardes de invierno en el quiosco de su abuela, recorriendo fascinado hoja tras hoja, unos dibujos que más tarde reproduciría él mismo en largas sesiones de fin de semana, en la mesa del salón de la casa de sus padres, mientras los demás veían la televisión.
O quizá fuera aquella sensación especial y distinta, unos años después, al ver a los stormtroopers irrumpir en la nave de la Princesa Leia. O el pánico que sentía al contemplar cómo los tripulantes de la Enterprise se desintegraban en el teletransportador.
Sea como fuere, desde niño el dibujo, los cómics, la ciencia y su musa —la ciencia ficción— han sido sus grandes pasiones.
Lamentablemente, muchas fueron las vicisitudes que hicieron que su afición por el dibujo languideciera con el tiempo, principalmente unos estudios técnicos y universitarios que, al tener que compaginarlos con el resto de su vida personal, le obligaron a sacrificar una parte de ella.
Es en agosto de 2006 cuando, tras tantos años como espectador pasivo, decide participar de otra forma, y quién sabe adónde le llevará esta andadura. Es ese destino ignoto, tan desconocido como lo era para aquel diminuto niño sentado tras el mostrador del quiosco de su abuela, el que les invita a descubrirlo juntos.
Bienvenidos Al final de la Eternidad
Otros datos
Ocupación: investigador independiente en Moinelos's Electronic Dreams (anteriormente, electrónico programador en una empresa del sector industrial)
Formación académica: Licenciado en Documentación (septiembre de 2009). Diplomado en Informática de Sistemas Físicos, plan del 77 (Ingeniería técnica).





