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La relación entre ciencia y ciencia-ficción es un asunto que parece condenado a eternas discusiones entre parte del público. Seguramente en... (Publicado por Lino Moinelo el lunes, 29 de diciembre de 2014, a las 10:00, para el blog «Al final de la Eternidad»)

'Entropía', o el uso de conceptos científicos que estimulan la curiosidad del lector y lo familiarizanLa relación entre ciencia y ciencia-ficción es un asunto que parece condenado a eternas discusiones entre parte del público. Seguramente en unos casos es por saber poco, y en otros tal vez por saber demasiado —hay un tercer grupo que realmente parece que se divierte causando malentendidos, pero los dejaremos por ahora—.

Cuando se analiza la escrupulosidad científica de una obra de ciencia-ficción suelen obviarse dos factores que creo son, sin embargo, importantes:

El público

¿Que precisión científica se debe guardar cuando es irrelevante para la historia, en una obra cuyo objetivo principal es el del muy loable de entretener, y cuyo público probablemente no va a saber apreciar en toda su profundidad? Visto de esta manera la exactitud científica ya no parece ser el parámetro más importante. La respuesta parece estar en función del público objetivo al que se destine una obra.

Hay dos casos que han sido noticia recientemente —en el momento de escribir estas líneas— por motivos opuestos en relación a su contenido científico. Sectores relacionados con este ámbito han alabado Interstellar (Christopher Nolan, 2014) en este sentido, mientras que a Jurassic World (Colin Trevorrow, 2015) la han puesto a caer de un burro. Sin embargo, los profanos en ciencia critican el exceso de «jerga científica» en la obra de Christopher Nolan, y se encogen de hombros mientras la comunidad científica echa pestes de la última cinta de la franquicia jurásica. Nadie parece darse cuenta de lo importante: que gracias a una obra de ciencia-ficción, se está hablando de ciencia.

Algo parece fallar. ¿Tal vez el afán por inflar el público potencial provoque la incomprensión de una gran parte, que han ido a ver un producto azuzados por un marketing engañoso? La mayoría de nosotros apenas conocemos más que detalles superficiales de los dinosaurios. Para qué hablar de agujeros negros —el objeto astronómico, claro—. No vamos a reparar en errores que pueden ser evidentes para un especialista pero que el resto pasamos por alto, y en todo caso, completamente anecdóticos en el fondo. El rigor científico es importante, pero también lo es el estímulo para el profano. Exagerar en el nivel de detalle en cuanto a la «pulcritud» científica, simplemente, puede ser una perdida de tiempo —en algunos casos—. Y lo que es peor, contraproducente.

El problema es que hoy en día casi todas las producciones buscan maximizar su audiencia potencial, pero cada obra ofrece productos distintos. Por tanto, no tiene sentido aplicar el mismo baremo a todas ellas y se hace necesario separar la campaña promocional de lo que verdaderamente se está ofreciendo.

Pero entonces, ¿no hay límite para las «incorrecciones científicas»? Por supuesto que hay un límite, pero una vez más, no hay que olvidar otro detalle.

La ficción científica

Se diría que muchos acérrimos aficionados a la ciencia-ficción —sobre todo los de la parte más «dura»— consideran el género como simplemente una «ficción sobre ciencia», dejando fuera la posibilidad de que la misma ciencia, sea la ficción. El exceso de positivismo científico lleva a muchos aficionados a rechazar todo lo que no sea una clara extrapolación hacía un futuro relativamente inmediato de la ciencia conocida actual, dejando la ciencia-ficción en poco más allá del tecno-thriller. Sin embargo, la historia demuestra que la ciencia ha avanzado a saltos. Tenemos derecho el resto de aficionados a la ciencia-ficción a imaginar un futuro totalmente imprevisto, gracias a algún sorprendente descubrimiento que nos abra las fronteras.

A la ciencia-ficción no se le ha de exigir en el fondo nada distinto de lo que a cualquier otra obra: que esté bien elaborada y sea entretenida. La diferencia con el resto de géneros consiste en que mientras en estos la realidad ya está dada, en la ciencia-ficción hay que construirla.

[Publicado posteriormente en el blog Planetas Prohibidos]

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4 comentarios:



) Solo yo dijo...

Coincido contigo en lo que respecta a la ficción científica. De hecho creo que entre cierto sector de fans de ciencia-ficción existe un cierto extremismo en cuanto al realismo del hecho científico (ojo, también sucede con frecuencia con los acérrimos de determinado periodo histórico). En cuanto a que se trata de obras que pretenden el entretenimiento, yo creo que lo suyo es pedirlas verosimulitud, pero no realidad. Para realidad tenemos documentales o ensayos.



) Lino Moinelo dijo...

Hola "Solo yo". Siempre es grato coincidir con más gente, saber que hay más que han llegado a conclusiones similares. Me ha gustado ese planteamiento "verosimilitud versus realidad" y coincido en el extremismo de algunos aficionados.

Me he quedado con ganas de saber cuál es ese periodo histórico. :-)

¡Saludos!



) Elwin Álvarez Fuentes dijo...

Estimado Lino, por fin me doy el gusto de volver a leerte y me encuentro con este "nuevo" texto tuyo sobre un tema tan capital dentro de la ciencia ficción. A mi humilde parecer en el cine, que corresponde a un medio mucho más "popular" que la literatura, la rigurosidad científica no llega a los novelas de las grandes obras de la llamada ciencia ficción literaria, por razones obvias. Por cierto, en Chile aún no llega "Jurassic World" y la espero con ansias; en cuanto a "Interstellar" ya me la vi y me fascinó, si bien al principio la encontré bien lenta...¿Y a ti qué te parecieron?



) Lino Moinelo dijo...

Hola Elwin, el gusto es mío. Es verdad, pienso que el cine requiere de un gasto mayor y por tanto, está sujeto a tener que conseguir apoyos económicos y de esta manera, ha de ceder a favor de la popularidad y la simpleza. Por eso es más sencillo encontrarse con manifestaciones cinematográficas más "profundas" o complejas en el cine de serie B, de bajo presupuesto o independiente, aunque parezca paradójico.

En cuanto a 'Interestellar' hacía tiempo que no disfrutaba tanto con la ciencia-ficción en el cine. Es decir, que por fin se vuelve a ver una película en la que se nota un esfuerzo y motivación por la ciencia-ficción en sí misma. El resto de tramas como la relación padre-hija, se 'enroscan' en la propia trama de ciencia-ficción, en la propia especulación, sin ser accesorio. Supongo que esto ha sido gracias a que Nolan goza de la suficiente autonomía para tener libertad creativa.

La lentitud del principio no molesta, y además, creo que es necesaria. Nos va situando poco a poco en el problema. Para empezar pegando tiros sin ton ni son ya tenemos a 'Armagedon' ;-)

¡Saludos Elwin!

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Lino (Al final de la Eternidad)
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