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Ciencia y Superhéroes , de Paula Bombara y Andrés Valenzuela Cada época ha creado mitos protagonizados por héroes hechos a imagen y sem... (Publicado por Lino Moinelo el martes, 9 de diciembre de 2014, a las 14:00, para el blog «Al final de la Eternidad»)

Ciencia y Superhéroes, de Paula Bombara y Andrés Valenzuela
Cada época ha creado mitos protagonizados por héroes hechos a imagen y semejanza de la sociedad del momento. En la Grecia Clásica imaginaban a héroes mitológicos, mitad humanos, mitad dioses. En la Edad Media fueron los Caballeros Andantes, rodeados de un aura mística que les dotaba de extraordinarias habilidades. En la Edad Contemporánea fueron los superhéroes. 

Cada época tiene también sus propias características que la definen, circunstancia que podría extenderse a las leyendas generadas durante dichos periodos. Si hay una propiedad que define a nuestra época de otras anteriores, es la del surgimiento de la ciencia y del método científico. La ciencia-ficción debe su aparición a la presencia de la ciencia en la sociedad. Así mismo, los superhéroes son la combinación entre la necesidad atávica del ser humano de imaginarlos, con la del surgir de la ciencia-ficción.
«la verdadera ciencia-ficción tiene un valor fundamental que la hace diferente a cualquier otro género: necesita material que provenga de la ciencia»
Liu Cixin, escritor de ciencia-ficción

No se pueden intercambiar los superhéroes por cualquiera de los anteriores héroes mitológicos. La presencia de la ciencia-ficción, aunque sea de forma anecdótica, estrafalaria, o fantasiosa, es un elemento que no puede ser encontrado en épocas anteriores. La radiación gamma no convierte a las personas en Hulk, ni el cambio de un sol rojo a otro amarillo convierte a los kriptonianos en Superman, ni la picadura de una araña radiactiva nos transforma en Spider-Man. No podemos tener super-olfato como si nuestra nariz fuera un detector de CO. Pero esto es lo de menos.

Los cómics —a su vez, un medio de difusión también característico de la época actual— fueron el medio en el cuál surgió este subgénero, satisfaciendo la necesidad explicada de crear héroes. Lo importante era crear nuevos mitos adaptados a la sociedad actual, no dar explicaciones científicas detalladas. Los errores científicos son cometidos de forma consciente, en un formato de cómic que se presta a creaciones surrealistas. La ciencia de los superhéroes es surrealista, pero es ciencia... ficción.

Que duda cabe que la fantasía es un elemento básico en los cómics de superhéroes —no en vano pueden convivir personajes como Dr. Extraño, con Iron Man—. Podría decirse también que la fantasía está presente en la ciencia-ficción. Pero la cuestión realmente relevante es que la fantasía es un elemento clave en la cultura humana en general. Los magos, dioses y demonios han existido en la cultura humana desde el principio de los tiempos. No debería alarmarnos encontrar fantasía en los cómics de superhéroes.

Pero lo que es innegable es que son aspectos si bien relacionados, completamente distintos. Buscar definiciones concretas sobre lo que es fantasía y lo que es ciencia-ficción, poner fronteras marcadas con tiralíneas para dividir géneros, tal vez sea tan inútil como equivocado. Determinar a partir de qué momento 'un puñado' se convierte en 'un montón' es una tarea irrealizable, sin embargo, todos sabemos distinguir uno de otro. Son cosas parecidas, pero distintas. El elemento clave, el ingrediente especial que hace que se convierta en un «plato» distinto, es el mismo que diferencia a la ciencia-ficción del resto de géneros.

Es decir, admitiendo que la fantasía y la mitología es el terreno sobre el que «se plantan» las ideas, el ingrediente especial, definitorio y diferenciador respecto a otras antiguas expresiones culturales es la ciencia-ficción, independientemente de si se trata de un 10, un 5 o un 1 %. Si los cómics de superhéroes no la tuvieran, no serían superhéroes, serían otra cosa. Parecida, pero distinta.

Estos intentos de aplicar fronteras rígidas es lo que da lugar a la división entre la ciencia-ficción «blanda» y «dura». Hay quien piensa que sólo pertenece al género esta última, por lo estricto de sus planteamientos,  dejando al resto de la ciencia-ficción «blanda» en el limbo.

Buscar la «pureza» en las cosas puede resultar enfermizo. Por regla general, la mezcla es conveniente. Naturalmente que la ciencia-ficción blanda tiene «ingredientes» que no pertenecen al género, pero en cualquier caso, basta la presencia de alguno de sus elementos para definirla ineludiblemente como tal.

Supongamos dos grandes platos de espagueti. En uno echamos salsa de tomate y carne picada. En otro no se echa nada, se deja tal cual. Ambos son claramente platos de espagueti, pero, completamente distintos. La fantasía serían los espagueti, la salsa, la ciencia-ficción.

Enlace


Los cómics de superhéroes. José Carlos Canalda en El Sitio de Ciencia-ficción


[Publicado posteriormente en Planetas Prohibidos]
[Publicado posteriormente en El Sitio de ciencia-ficción]

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2 comentarios:



) Elwin Álvarez Fuentes dijo...

Muy interesante texto como siempre, teniendo como pilar uno de mis temas favoritos. A leerte me da la impresión de que tus superhéroes predilectos serían los más ligados al mundo de la ciencia ficción. como Iron Man y Superman ¿No?



) Lino Moinelo dijo...

Mi afición se decanta claramente por la ciencia-ficción. Otras manifestaciones más fantásticas pueden entretenerme igualmente, pero lo que realmente activa mi atrofiado sentido de la maravilla es la ciencia-ficción.

En ese sentido, sí, me gustan más los superhéroes que tiene su origen en un fenómeno de ciencia ficticia. De hecho, como explico en el artículo, creo que son estos los "auténticos" superhéroes. El resto de personajes mitológicos creo que usan su misma estética, pero se limitan a "acompañar" a los "superhéroes "de verdad". ;-)

Ahora sin entrecomillar nada, creo que el género de superhéroes tiene su seña de distinción respecto a otras mitologías anteriores en la ciencia-ficción. Los personajes que basan sus poderes en fenómenos místicos pueden ser interesantes igualmente, pero mi opción personal se decanta por la ciencia-ficción como los que comentas, además de Spider-Man.

Eso si, no me gusta que las necesidades económicas de las editoriales haya explotado tan salvajemente este género. No resulta creíble que surjan a porrillo tantísimo superhéroe, salvo los basados en artefactos tecnológicos como Batman y Iron-Man (acabo de darme cuenta que Batman nunca se ha puesto con el guión, que cosas)

Gracias por la visita, Elwin.

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