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Cuenta la conocida leyenda, que una simple manzana al caer despertó en la mente de uno de los científicos más brillantes de la Historia, t... (Publicado por Lino Moinelo el viernes, 23 de diciembre de 2011, a las 18:00, para el blog «Al final de la Eternidad»)

La manzana de Newton. O por lo menos, una emparentada.Cuenta la conocida leyenda, que una simple manzana al caer despertó en la mente de uno de los científicos más brillantes de la Historia, tal vez el aspecto de la realidad que más nos influye en todo momento: la fuerza de la gravedad. Esta fuerza de la naturaleza, define sobre nosotros todo el entorno que nos rodea: el planeta sobre el que vivimos, la atmósfera que respiramos, e incluso nuestra forma como especie.

Si deseamos soñar con conquistar el espacio, inevitablemente debemos ser conscientes de hasta qué punto estamos atados a nuestro querido, a la vez que maltratado, planeta. La gravedad es el «cordón umbilical» que de momento, une nuestros destinos al de nuestra «madre» Tierra.

Portada de «2001: Una odisea del espacio»
Esa madurez necesaria o «evolución» de nuestra especie, la mostraron magníficamente Kubric y Clarke en 2001: una odisea del espacio. En esta obra, se muestra inicialmente al ser humano como un niño, que «gatea» en cuanto sale de su entorno «doméstico» terrestre. El famoso Monolito vuelve a dar un empujón a la evolución y convierte al ser humano en una nueva especie, que ya no vive atada a la gravedad. Una criatura «cósmica».

Esta parte de la ciencia-ficción, que especula sobre el sueño de viajar por el universo del ser humano, y que desea hacerlo en términos lo más coherentes con el método científico, ha de pensar en este serio handicap si ha de imaginarse a la especie humana en su forma actual navegando por entre las estrellas. Para ello,  sus autores han debido de imaginar una serie de artefactos movidos por principios físicos alternativos, pero que un día serán necesarios unos parecidos si se desea lograr estas hazañas. El objetivo de algunos de estos artefactos no es otro que el de recrear la fuerza gravitatoria terrestre, de la mejor forma posible.

Para poder comprender cuales son las dificultades a las que se enfrentan los autores de ciencia-ficción, y poder disfrutar de sus obras, es necesario por tanto conocer en primer lugar qué es la fuerza de la gravedad. Si, claro, es la fuerza con la que nos atrae el planeta tierra hacía el, pero ¿de qué forma lo hace?


La Gravedad

(NOTA: todo lo expuesto en este apartado es REAL, salvo que se indique lo contrario)

Las fuerzas que conocemos deben su influencia a lo que se conoce como un «intercambio de partículas». Es decir, dos cuerpos «saben» que están experimentando la influencia mutua de una fuerza gracias a que intercambian una información. Esta no es otra que partículas llamadas genéricamente «cuantos», debido a que fueron definidas gracias a la mecánica cuántica. En función de los tipos de cuerpos y fuerzas que intervienen, estos cuantos reciben un nombre distinto. Las fuerzas fundamentales y sus partículas de intercambio asociadas son las siguientes (fuente: Wikipedia):

  • Fuerza nuclear fuerte: responsable de la unión de los quarks para formar neutrones y protones, y de la unión de estos para formar el núcleo atómico. Las partículas de intercambio que median esta fuerza son los gluones.
  • Fuerza nuclear débil: responsable de la radioactividad, es una interacción repulsiva de corto alcance que actúa sobre los electrones, neutrinos y los quarks. Los bosones W y Z son los que medían en esta fuerza.
  • Fuerza electromagnética: actúa sobre las partículas cargadas eléctricamente. El fotón es la partícula de intercambio para esta fuerza.
  • Fuerza gravitacional: actúa sobre todas las partículas con masa. Se postula que hay una partícula de intercambio que se ha denominado gravitón, aunque todavía no se ha podido comprobar. Éste es entre otros, uno de los puntos clave a desvelar en el proyecto LHC.

Como se puede observar, la excepción a lo dicho es precisamente la fuerza gravitatoria, para la cuál se ha postulado con una partícula de intercambio cuya existencia es totalmente hipotética. Es decir, mientras que los principios físicos que explican el funcionamiento de las restantes fuerzas de la naturaleza son conocidos, y que permiten gracias a ello diseñar desde motores eléctricos a reactores nucleares, para la gravedad no tenemos ni pajolera idea. La hipótesis de la existencia del gravitón se debe principalmente, a un «principio de simetría» que se asume en la ciencia. Es decir, si hay una o varias partículas de intercambio en el resto de las fuerzas, para la gravedad se entiende que ha de ser igual, o parecido. Pero no se tiene ninguna prueba de que sea así. El gravitón es tan cierto o poco más, que lo que se postula en muchas de las obras de ciencia-ficción conocidas.

El espacio-tiempo


Gráfico representativo de la alteración que una masa como la Tierra produce en el espacio-tiempo.
Albert Einstein demostró que es posible modelar matemáticamente la gravedad de forma que no se le considera una fuerza, si no que su efecto a larga distancia se debe a que causa una deformación en el espacio-tiempo (Teoría de la relatividad general). ¿Que qué es el espacio-tiempo?, bueno, para ser breve digamos que es el «tapiz» sobre el que está «dibujado» nuestro universo, formado para nosotros por las tres dimensiones geométricas, más la temporal. Continuando con los símiles, se podría decir  que la atracción gravitatoria es debida a una «hendidura» del espacio-tiempo hacia una cuarta dimensión espacial. Nosotros, pobres mortales de tres dimensiones, no podemos escapar de la influencia de esta hendidura. «Caemos» en ella por sujetos que estemos, al sentir su acción. Esta influencia que un cuerpo con masa ejerce sobre otro es continua, lo que hace que se acerquen uno al otro a cada vez mayor velocidad (dependerá de la fuerza con la que cada cuerpo actúe sobre el otro, y esta será mayor cuando menor sea la distancia, y mayor la masa del cuerpo). Esto es lo que se conoce como aceleración. Si se abriera un agujero bajo nuestros pies en la Tierra, a nivel del mar, caeríamos por el con una aceleración de 9.8 m/s2. El producto de este valor por nuestra masa (cantidad de materia de la que estamos compuestos), es lo que se conoce como «peso». El peso es la manifestación de la fuerza de la gravedad, que nos la recuerda constantemente.

Simulando la gravedad: la inercia


De lo dicho hasta ahora se deduce que el efecto que la gravedad produce sobre nosotros es básicamente una aceleración. Y aquí viene lo bueno, ya que las aceleraciones son relativamente fáciles de conseguir. Cuando aceleramos un automóvil en el que nos encontramos, es bien conocido el efecto de sentir una fuerza que nos oprime contra el respaldo del asiento. Esta fuerza no es tal en realidad, aunque nuestra masa y la aceleración del automóvil nos permitan definirla como si lo fuera. Es en este punto dónde aparece un nuevo personaje: la inercia.

Automovil acelerando
Dibujo nº 1: la flecha azul indica la fuerza que el motor imprime al automóvil, que es la única existente en el ejemplo y conocida por el observador. Sin embargo, el conductor del automóvil  siente una fuerza (flecha roja) sólo percibida por el y que se debe únicamente a la inercia, o tendencia a permanecer en el mismo estado. (fuente: elaboración propia)


La inercia (1ª Ley de Newton) es un principio de la naturaleza por la cuál todo tiende a permanecer en su estado. Para hacerlo cambiar, hay que aplicar una fuerza (2ª Ley de Newton). Cuando aceleramos el automóvil, el motor imprime una fuerza motriz a las ruedas, por lo cual este va aumentando de velocidad. Todo lo que esté en su interior tiene la mala costumbre de permanecer como estaba, por dar la contraria más que nada. No lo consigue, claro, pero esa oposición se manifiesta en una reacción (3ª Ley de Newton) en sentido contrario de magnitud proporcional a la aceleración del automóvil. Al conjunto formado por el automóvil y sus ocupantes se le llama sistema de referencia no inercial, (sus ocupantes aprietan con sus cuerpos los asientos, como si una mano invisible les empujara, intentando permanecer en su mismo estado, sin lograrlo) respecto al sistema formado por un observador externo sobre el suelo, o también, sistema de referencia inercial (que conserva su inercia: en reposo o en movimiento lineal uniforme)

En este momento es cuando nos podemos dar cuenta de una maravillosa certidumbre: la gravedad es la única que es capaz de someternos a su fuerza sin tener que estar en movimiento. Nosotros sin embargo, hemos de hacer uso de la inercia cambiando constantemente de velocidad (acelerar), para poder simularla. Esto es un engorro, ya que al final podemos acabar en cualquier parte. Afortunadamente, existe una forma de crear una fuerza parecida sin movernos del sitio. O casi.

La fuerza centrifuga


Un movimiento circular puede describirse como un movimiento lineal de velocidad uniforme, pero que cambia constantemente de dirección. Por la 1ª Ley de Newton, para que algo cambie de estado se le ha de aplicar una fuerza. Esto significa que para que se pueda dar un movimiento circular, ha de aplicarse una fuerza centrípeta, cuyo origen sea precisamente su centro. El lector más avispado ya habrá intuido que, por la 3ª Ley de Newton, a una fuerza centrípeta le corresponderá una fuerza centrifuga, en sentido contrario (hacía fuera). Y aquí es donde está la gracia, ya que de esta forma tenemos una fuerza que puede hacerse equivalente a la de la gravedad. Tan solo es necesario un dispositivo que nos mantenga cogidos con fuerza (centrípeta) y nos haga girar. Pero de nuevo, esto tiene «trampa». Según la opinión de los expertos en física, la fuerza centrifuga:
existir, no existe, pero haberla, «hayla»

Digamos que por el mismo «tecnicismo» del automóvil, la fuerza centrifuga sólo existe, aunque parezca una perogrullada, para los que están sometidos a ella. Para un observador externo dicha fuerza no aparece por ningún lado. Lo único que contempla dicho observador es que el individuo dando vueltas en el dispositivo, no sale despedido tangencialmente gracias a una fuerza centrípeta con la que están sujetos a el. Es decir, tan sólo el individuo montado en el dispositivo experimenta una fuerza que el percibe como perpendicular al movimiento (en realidad, al ser un movimiento uniforme no hay forma de distinguirlo de estar parado). Esto es debido a que los sistemas de referencia, son distintos para el atrevido individuo montado en el dispositivo, y el cauto observador.

Dispositivo centrífugo
Dibujo nº 2: en este caso, un dispositivo imprime un movimiento circular (flecha verde) a un voluntario imaginario. Este dispositivo le retiene mediante un eje y los arneses de seguridad correspondientes, con una fuerza centrípeta (flecha amarilla). Esta fuerza es la que un observador externo percibe como la que impide que el voluntario salga despedido tangencialmente al movimiento circular (flecha azul). Sin embargo, nuestro intrépido voluntario percibe como una fuerza que le empuja contra su asiento, en sentido contrario a la fuerza centrípeta: es la fuerza centrífuga (flecha roja). (fuente: elaboración propia)

Hay que añadir que este dispositivo existe y su uso forma parte del entrenamiento de los astronautas y pilotos de aviones a reacción. En cuanto a obras de ciencia-ficción que respetan escrupulosamente estos principios, el ejemplo más señalado es nuevamente 2001: una odisea del espacio: la Discovery posee un enorme cilindro en rotación, en el que hacen la vida sus tripulantes. De igual forma, su famosa estación espacial debe su forma de dos toroides en paralelo, no a un capricho de diseño, si no a la necesidad de recrear la gravedad terrestre.

Interior de la «Discovery»
Foto: interior de la Discovery (fuente: fotograma de la película 2001, Una odisea del espacio)

En Mundo Anillo (Larry Niven, 1970), a pesar de la enorme capacidad tecnológica que supone la construcción de un mundo en forma de anillo que rodee por completo a su Sol, la gravedad artificial se genera mediante el simple mecanismo de la fuerza centrífuga. Mención especial naturalmente, al Cilindro de O'Neil que aparece en Cita con Rama (Arthur C. Clarke, 1972), un artefacto gigantesco de forma cilíndrica que emula la gravedad girando sobre su propio eje, y albergando en su interior todo un pequeño mundo.

En Fiasco (Stanislaw Lem, 1988), su autor nos sorprende con una impresionante y magnífica nave espacial llamada el Eurídice, la cuál alberga una tecnología capaz de realizar las más asombrosas proezas de la física, como curvar el espacio-tiempo hasta crear singularidades. Sin embargo, el método que utilizan para recrear la gravedad terrestre no es otro que la posible, real y simple aceleración continua, como si de un automóvil se tratase, salvo en que es ayudado de unos giroscopios que detectan los cambios de dirección y de aceleración, para ajustar en posición internamente el espacio habitable de la nave y de esta forma, lograr una gravedad estable.


El generador de gravedad

(NOTA: todo lo expuesto en este apartado es sobre dispositivos FICTICIOS, salvo que se indique lo contrario)

Si deseamos imaginar qué ocurriría si dispusiésemos de un hipotético motor de gravedad, se debe tener en cuenta todo lo expuesto, como mínimo, para poder postular sobre sus efectos. No obstante, las lagunas científicas actuales permiten un generoso margen para la imaginación. Asumiendo entonces su existencia y la de las condiciones necesarias para hacerlo funcionar, establecemos nuestra suspensión de la incredulidad en este punto y activamos nuestro generador de gravedad artificial. Y a ver qué pasa.

En principio, podemos suponer que al modificar la curvatura del espacio-tiempo y crear un nuevo marco de referencia, el campo de gravedad artificial nos aislaría de cualquier otro del exterior. Es decir, suponiendo que nos encontramos en el interior del campo de gravedad artificial creado en nuestro imaginario experimento, la gravedad que nos sujeta contra el suelo del hipotético laboratorio, no es la del planeta Tierra. Esto significaría que si coloco nuestro generador en una plataforma móvil (por ejemplo, en un camión), las aceleraciones que experimentara el vehículo no las notaría, como sí ocurría en el caso del automóvil.

Tal vez no sea tan drástico su efecto aislador y los campos gravitatorios cercanos y aceleraciones sobre la plataforma experimental, afecten inercialmente a los ocupantes de la misma, en alguna medida. En todo caso, podemos imaginar algún tipo de realimentación proveniente de un sensor adecuado (un simple acelerómetro como los de los smartphones, alimentando un sistema servo-regulado) que compensase este efecto. De esta forma, la gravedad y la inercia se mantendrían estables, dentro del campo de gravedad artificial.

Tripulación de la «Enterprise» de «Star Trek», en el puente de mando.
Esto es poco más o menos lo que debieron imaginar los autores de Star Trek, o al menos, los que han participado en este proyecto en sus muchas secuelas. En el puente de mando de las naves de la Federación de esta célebre saga, nadie está sujeto con arneses ni cinturones de seguridad. Tan sólo cuando se produce algún impacto fuerte que afecte a los sistemas de soporte vital, podemos ver a sus ocupantes tambaleándose o cayendo a un lado.

Se puede especular también sobre hasta qué punto el campo gravitatorio podría retener la atmósfera. No hay que olvidar que lo único que retiene el aire de nuestro planeta es precisamente la gravedad. La diferencia fundamental que podría existir sería la diferencia de presión, que produciría una fuga constante de aire en las inmediaciones del campo gravitatorio.

Otra posibilidad, sería la de utilizar la generación de algún tipo de fuerza gravitatoria, como una alteración del propio campo gravitatorio terrestre (o de cualquier otro cuerpo lo suficientemente grande), de forma que se utilizase para levitación. Una especie de «colchón» gravitatorio, o incluso de repulsión. Estos ejemplos serían el aerodeslizador de Luke Skywalker en sus paseos por Tatooine, o los Spinner voladores de Blade Runner.

Landspeeder de Luke Skywalker
Foto: Luke Skywalker en su landspeeder. (fuente:Star Wars Wiki)

Conclusiones


El conocimiento que la ciencia posee sobre los fundamentos del campo gravitatorio, es muy pobre en comparación con los que se tienen del resto de fuerzas que intervienen en la naturaleza. A causa de esto, es posible especular con cierta libertad sobre imaginarios artefactos que nos permitan disfrutar de un entorno adecuado a nuestras limitaciones físicas, lejos, «muy, muy lejos», de nuestro hogar.

La ciencia-ficción no tiene intención de dar pábulo a ciertos mitos sobre sistemas de ingravidez que afirman ser reales, a pesar de no ofrecer las suficientes pruebas. No pretende ir contra la ciencia ni le molesta seguir sus preceptos lo más mínimo. Como en todo, siempre hay quien no da ejemplo, pero creo que la mayoría de obras del género tan solo desean superar las limitaciones que la propia condición humana, tal y como la ciencia describe, tiene para aventurarse de forma prolongada fuera de nuestro entorno natural.

Lo que si se puede afirmar sin temor a equivocarse demasiado es, que el día en que los seres humanos lleguen a dominar las fuerzas gravitatorias, se abrirá a partir de ese momento un abanico de proezas posibles que dejarán seguramente en ridículo a muchas de las postuladas en las obras de ciencia-ficción.

Pero de momento, los principios fundamentales de la gravedad son unos grandes desconocidos para la ciencia, por mucho que piensen algunos. Algunos de los intentos para conocerla se centran en las llamadas Teorías de unificación (en concreto las de la gravedad cuántica), que intentan encontrar la necesaria relación que ha de existir entre todas las fuerzas de la naturaleza. Aunque como se ha apuntado anteriormente, según Einstein la gravedad podría no ser realmente una fuerza, sino una característica inalterable del propio espacio-tiempo cuyo efecto sentimos y representamos como tal, pero sin serlo. Otras visiones que van en esta línea, dicen que es una ilusión, una consecuencia de otros principios de la física (la termodinámica), más que una acción directa.

En definitiva, tal vez la Humanidad no llegue a descubrirlo nunca y «todos estos momentos se pierdan como lagrimas en la lluvia». Pero mientras tanto, nos queda el consuelo de soñar con ello.


Enlaces de referencia

 



Artículo publicado originalmente en el portal Planetas Prohibidos el 11 de diciembre de 2011

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5 comentarios:



) julian luque dijo...

EL ESPACIO LA INERCIA Y LA GRAVEDAD
Cuando un cuerpo acelera en el espacio, crea el efecto de inercia en sentido opuesto en la dirección donde se acelera, le llamo punto de gravedad.
Si es el espacio el que se acelera, creará el mismo efecto(gravedad).


En una esfera que aumente su radio a una velocidad constante, el espacio que alberga es cada vez mas vacío de una forma exponencial, en el universo es igual, por lo tanto una ecuación exponencial de un vacío constante es un aceleración constante.(gravedad)
Ejemplo, en el primer segundo del universo, la esfera universal mediría 300.000 kilómetros de radio,en el 2º segundo 600.000 en el 3º segundo 900.000 kilómetros de radio, siendo la masa la misma, en una esfera que aumenta su volumen de vacío al cubo en densidad negativa. Por lo tanto es una aceleración hacia el vacío. el vacío no es constante, y es acelerado por el radio de la esfera universal en cada momento. EL vacío acelerado va hacia fuera, y el efecto va hacia dentro de cada maza. (gravedad) Principio de causa, efecto.
Radio Volumen
1
2
3 113
4
5
6 905
7
8
9 3053
10
11
12 7238

(Radio) x 100,000 (Volumen, o espacio vacio) x 100,000

No quiero extenderme mas. Si es de su interés puedo explicarle mucho mas Gracias por su atención Julián Luque c/escuelas 24 montilla cp14550 Córdoba) España
teléfono 957 651734 móvil 638017324
( MAS). el efecto de inercia es constante todo el tiempo que aceleramos, como si desaceramos, siempre en sentido opuesto a la dirección.
(La gravedad es un efecto de inercia) debido al volumen constante del universo, la capacidad de la esfera universal aumenta al cubo en cada ,momento. Aritméticamente es una ecuación acelerada. (La aceleración es igual a inercia).(la inercia es igual a gravedad)
Todo el volumen de vacío del universo se propaga en un medio mas vacío, de lo contrario se contraería.
(Si el universo no se expandiera, la gravedad desaparecería como por arte de magia) *(La gravedad no es inherente de la masa, es la consecuencia del efecto de inercia). (Unificando conceptos de entre Galileo Galilei, Isaac newton, Albert Einstein, y el volumen constante del vacío del universo la teoría queda completa).
No quiero extenderme mas. Si es de su interés puedo explicarle mucho mas Gracias por su atención Julián Luque c/escuelas 24 montilla cp14550 Córdoba) España
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) Lino Moinelo dijo...

Estimado Julian, he visto que andas por ahí dejando tu mensaje sin mucho éxito. Como siempre he sido un poquito abogado de causas perdidas, no puedo evitar contestarte.

Me ha parecido interesante tu teoría. Como muchas otras que hoy en día, deben tener en la cabeza muchos investigadores. El problema no es la falta de imaginación, si no la dificultad en realizar pruebas empíricas.
En este blog, se trata de ciencia-ficción, no de ciencia. Sin embargo, destaco que precisamente debido a que en este género el único límite es la imaginación, favorece enormemente la creatividad que gesta ideas que luego pueden ser utilizadas de forma seria por la ciencia.
Por tanto, por supuesto que me interesan las teorías sobre la relación entre la inercia y la gravedad, su fundamento, y todo lo que nos permita algún día conquistar las estrellas, pero no puedo dar mayor crédito a lo que me comentas que a ninguna otra de las que actualmente están en espera de ser demostradas de alguna manera. Te animo a que continúes con tus investigaciones, pero no por mucho difundirlas en foros van a ser más acertadas.

En cuanto a mi razonamiento sobre lo que expones, tan sólo pienso que se asume en exceso que un aumento exponencial del vacío va a provocar una reacción de forma gravitatoria. Es decir, si el espacio está aumentando hacia una cuarta dimensión espacial, significa que el vacío en esta dimensión aumenta y que la reacción es la de atraer masa para llenarlo. Lo que se traduce en un efecto similar a una fuerza. Como te decía, me parece interesante, pero es mucho suponer que la reacción haya de ser esa. No obstante, como argumento de ciencia-ficción es estupendo.
;-)



) Anónimo dijo...

Estimado amigo Lino Moileno.
Soy Julian Luque, (el espacio la inercia y la gravedad) de su articulo,imitando a la gravedad.
En primer lugar quiero agradecerle su atención por mi escrito.
El que me encaje en ciencia-ficción me conformo. Me indica que asumo como principio, el aumento exponencial del espacio o vacío, para explicar la gravedad.
Creo sinceramente que es así, hay diferentes teorías que explican conceptos en los que me baso. Principio de Pascal, un gas que se le haga el vacío, se enfría y se condensa. El universo al estar en expansión constante es como una bomba de vacío constante. (El vacío o la nada es un ente a tener en cuenta).
Otro ejemplo, una peonza o giróscopo girando, su parte inferior señalaría al centro de la tierra y su parte superior señalaría al sol, quitemos la tierra, la peonza sigue girando en la misma posición en el espacio, señalando su parte superior al sol, quitemos el sol y todas las estrellas para no tener ninguna referencia, y el giróscopo seguirá girando en la misma dirección con respecto al espacio o la nada.
Otro ejemplo, si estamos en un cohete, y vamos a velocidad constante, no sentimos ningún efecto de inercia, si pasa otro cohete al lado nuestro en otra dirección nunca sabremos cual de los dos se mueve y a que velocidad.
La única referencia posible de que nos movemos, es la aceleración. entonces sabemos hacia donde nos dirigimos y con que aceleración, en un espacio vacío.
(El vacío cuenta). El vacío no es fijo, va en aumento). (El volumen del vacío, aumenta exponencialmente).
Si aceleramos en el espacio vacío, sentimos el efecto de gravedad, en una sola dirección, si es el vacío el que acelera al rededor de un punto fijo, crea todos los puntos de gravedad en el sentido opuesto a donde se acelera.(GAVEDAD).

Me disculpo, no se me da bien el escribir, soy relojero, para mí todo es como la lógica de un reloj, todo tiene que engranar correctamente, para que al final dé la hora.

Muchisimas gracias por todo, un amigo, Julian luque.



) Lino Moinelo dijo...

Hola Julián, encantado de conocerte. Entiendo lo que quieres decir al señalar lo que comentas sobre el universo en expansión, y a que este también ha de contar como una referencia absoluta, de alguna forma. Tal y como yo lo entiendo es lo siguiente:
- La inercia es el resultado de intentar permanecer en un mismo estado, ante una fuerza externa. Esto es una regla en principio, universal, ya que de lo contrario todo estaría en constante fluctuación. Para cambiar algo ha de tener un coste.
- Un movimiento uniforme es indistinguible de estar parado. Para pararlo, sin embargo, es necesario una fuerza. Pararlo significa en este caso, que tenga el mismo movimiento que otro cuerpo. (esto tal vez es irrelevante para este caso, pero no está de más decirlo)
- La aceleración implica la aplicación constante de una fuerza, de forma que nuestro estado cambia constantemente. Sea cual sea la referencia de velocidad o estado de reposo que escojamos, este cambia siempre. Los cuerpos experimentan una inercia como resultado de intentar permanecer en el mismo estado.
La gravedad logra esto mismo, de una forma que no se conoce todavía con exactitud. No se conoce tampoco la relación que existe entre la inercia y la gravedad, sin son el mismo tipo de fuerza o no. Lo que si se sabe es que la gravedad no requiere que nos movamos. No hay inercia, por tanto (al decir "saber", me refiero a un conocimiento comprobado mediante demostración experimental)

Asumiendo el aumento constante de vacío, significa según tu postulado, que el marco de referencia universal está cambiando constantemente. Si no he entendido mal, consideras igual que se "acelere" dicho marco, que lo hagamos nosotros respecto a el. Aproximadamente.

El problema de esto es que creo que no tiene nada que ver el comportamiento de los gases en el vacío con el de la atracción gravitatoria. Los gases experimentan una reacción al vacío por la propia presión producida por el movimiento molecular (diferencia de presión). Por otro lado, la expansión del universo es en una dimensión espacial distinta a las que nosotros podemos percibir con nuestros sentidos. Tan sólo podemos inferirlas matemáticamente. Por eso Einstein pudo definir la fuerza como una deformación del espacio-tiempo, no de atracción. Por esto decía, contestándote en el artículo del blog, que el hecho de que el universo se expanda no se ha de relacionar necesariamente con una reacción a ella que se manifieste como la fuerza de la gravedad. Ahora bien, no me cabe duda de que esa expansión universal ha de tener alguna consecuencia, de algún tipo. Pero esta reacción podría ser la de la creación de materia. Es decir, no se conoce con seguridad tampoco la cantidad de materia que hay en el universo. Ni si esta es constante (los agujeros negros podrían tener algo que ver en esto). Pero aún suponiendo que así lo sea (materia constante), y un espacio-tiempo en expansión, no conozco la relación entre la materia con el tejido del espacio-tiempo. Tal vez:

- La materia ocupa un "volumen" de espacio-tiempo (el conocido de las dimensiones habituales más uno en una cuarta dimensión que no observamos directamente)

- Si el espacio-tiempo se expande en una cuarta dimensión, se podría suponer que la materia intentase "llenar" ese hueco.

Pero en este último punto vuelvo a tener dudas, ya que no hay forma de saber si sería así, ya que como te decía no creo que extrapolar el comportamiento de los gases sea correcto. Tampoco creo que se pueda aplicar la inercia, ya que nosotros permanecemos igual, el espacio-tiempo se expande en todas direcciones por igual.

En fin Julian, es una idea distinta e interesante. Haría falta una base matemática para dar consistencia esto y poder diseñar algún tipo de prueba experimental.

Espero haber explicado mejor mis dudas. Como ves, no se trata de tirar por tierra nada, pero estas cosas requieren de cierta formalidad.

¡Saludos!



) Lino Moinelo dijo...

Publico esta noticia aquí por considerarla de gran relevancia para este tema, y al mundo científico en general: La sonda Gravity Probe B, confirma dos teorías de Einstein sobre el espacio-tiempo.
Así es como se trabaje en la ciencia, participando en este tipo de trabajos cuyo objetivo es crear los experimentos necesarios para confirmar o refutar de forma empírica, las teorías.
Según lo que esta sonda ha comprobado, la gravedad, o en este caso, los objetos con masa, provocan una deformación en el espacio-tiempo de varias maneras. Esto significa que de momento, todo lo que sea suponer que la gravedad nos atrae de otras formas alternativas, es mera ilusión, simples hipótesis, que sólo tienen cabida en el terreno de la ciencia-ficción. De momento al menos. Pero hay que diferenciar entre lo que es un sueño, un juego, o simple entretenimiento basado en la ciencia, de la auténtica investigación científica.

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Lino (Al final de la Eternidad)
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